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  • AFP

Su próxima boda con el príncipe Guillermo supone un desafío intimidante para Kate Middleton, pero la joven entrará en la familia real británica con mejores auspicios que la princesa Diana, pues ocho años no siempre fáciles de noviazgo la prepararon para este nuevo papel.

"Todo parece señalar que lo sabe todo sobre la fama y sobre la posición que le va a tocar desempeñar. Será algo para lo que está preparada, sobre lo que ha reflexionado y estoy seguro que lo abordará positivamente y con medida", señaló Simon Walker, ex secretario de Comunicación de la reina Isabel II.

Kate, que pertenece a una familia acomodada de clase media, conoció al primogénito de Carlos y Diana en 2001 cuando ambos empezaban sus estudios en la Universidad de Saint Andrews (Escocia). Meses después compartían casa con otros estudiantes y en 2003 iniciaron su relación. "Tuvieron tiempo para ser realmente buenos amigos, no tuvieron ninguna presión, sucedió muy naturalmente y realmente se enamoraron", explicó un amigo de la pareja, Jules Knight, en una entrevista con la BBC.

El noviazgo de Guillermo y Kate, que hoy tienen 28 años, no ha sido siempre de color de rosa, como demuestra su publicitada ruptura durante unos meses en 2007, que según ellos sirvió para unirlos más. "Eramos los dos muy jóvenes", sostuvo el príncipe, segundo en la línea de sucesión a la corona británica, en la primera entrevista televisiva concedida por la pareja ayer tras el anuncio del compromiso. "Tratábamos de buscar nuestro camino, estábamos creciendo (...) salió de la mejor manera posible".

En los dos últimos seis meses, han vivido en una casita alquilada en la isla de Anglesey, cerca de la base de la Fuerza Aérea Británica (RAF) donde el príncipe sirve como piloto de helicópteros de búsqueda y rescate, y ante las cámaras manifestaron "estar muy bien juntos".

Ejercicio distinto al que se sometieron los padres de Guillermo
La entrevista a la que se prestó la sonriente pareja contrastó con el ejercicio al que se sometieron hace casi 30 años los padres del futuro esposo, el príncipe Carlos y Diana Spencer, tras anunciarse su compromiso en 1981. A la pregunta de si estaban enamorados, después de escasos meses de discreta relación, el heredero del trono, contestó entonces: "Estoy sorprendido de que haya sido lo suficientemente valiente para aceptarme y supongo que enamorada".

El 29 de ese año, Carlos, de 32 años, y Diana, de 20, contrajeron matrimonio en una fastuosa ceremonia en la catedral de San Pablo de Londres, que fue seguida por televisión en todo el mundo. Desde ese momento, Diana se convirtió en una de las mujeres más fotografiadas e imitadas del mundo. Pero los problemas de la pareja comenzaron pronto y los llevaron primero a la separación en 1992 --"annus horribilis" para la reina debido a las rupturas de tres de sus hijos-- y luego al divorcio en 1996. La "Princesa del Pueblo" murió trágicamente un año después en un accidente en París.

"Lo horrible de escribir sobre la boda de Diana es que todo el mundo sabía que era una trampa para los dos. Creo que el príncipe Carlos fue tan víctima de esa boda como ella", opinó la historiadora Jean Seaton en el diario The Guardian equiparando las dos bodas. "Esto es diferente. Esta mujer (Kate) sabe donde se mete, ¿no? Es una entrada mucho más negociada y preparada", agregó.

Kate recibe el beneplácito de la Reina
Además del conocimiento que tiene de su novio, Kate Middleton está más acostumbrada a la presión de los papparazzi, que la persiguen desde el inicio de su relación, y hace tiempo que recibió el beneplácito de la Reina.

Charles Kidd, editor de la guía de la aristocracia británica Debrett's Peerage, considera también que la familia real británica "ha tomado en cuenta las trágicas lecciones aprendidas" de la boda de Carlos y Diana. "Creo que la familia real se ha suavizado de alguna manera en lo que se refiere a la rigidez, al protocolo y a la formalidad", agregó.

Kate, que a lo largo de estos años se ha ganado también el corazón de los británicos, consideró ayer su futuro papel "intimidante" pero aseguró que se lo tomará "con calma". "Guillermo es un gran profesor", agregó, o sea que espero que me pueda ayudar a lo largo del camino".