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  • AFP

El primer ministro irlandés, Brian Cowen, anunció hoy la celebración de elecciones tras la aprobación del impopular presupuesto a principios de 2011, al día siguiente del anuncio de un plan de rescate internacional multimillonario para la isla.

En paralelo con el rescate, el gobierno de Cowen debe presentar el 7 de diciembre al Parlamento un nuevo presupuesto de rigor para 2011 en el marco de un plan cuadrienal de austeridad que suscita la ira de los irlandeses. Este presupuesto debería votarse a principios de 2011, por lo que las elecciones no se celebrarán hasta febrero o marzo.

"Mi intención es, cuando concluya el proceso presupuestario con la promulgación de la legislación en el nuevo año, buscar la disolución del parlamento y permitir al pueblo determinar quién quieren que asuma la responsabilidad del gobierno en el exigente periodo que tenemos por delante", manifestó Cowen ante el parlamento. Cowen hizo este anuncio horas después de que uno de sus socios minoritarios en la coalición gubernamental, el Partido Verde, pidiera la celebración de elecciones anticipadas en la segunda quincena de enero de 2011, agregando una crisis política a la grave crisis financiera que padece el país.

El líder de los Verdes, John Gormley, indicó en un comunicado que los irlandeses necesitaban "certeza política" tras sentirse "engañados y traicionados" al término de siete días "traumáticos".

Tras una semana insistiendo en que no necesitaba un rescate, Cowen confirmó ayer que la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aceptaron su petición de ayuda para sanear la colosal deuda del país.

La coalición de Cowen dispone actualmente de una mayoría de sólo tres escaños en la cámara de diputados, que podría reducirse a dos tras una elección prevista esta semana. Los seis diputados Verdes, sin embargo, deberían respaldar al gobierno hasta la aprobación del presupuesto y la conclusión de los detalles de un rescate que "respete los intereses vitales de Irlanda".

En su comparecencia, Cowen hizo un llamamiento a los partidos de oposición a seguir el ejemplo. "Los intereses del electorado y de nuestro pueblo no estarán servidos por retrasos (...) en las etapas necesarias para asegurar la estabilidad de nuestra economía", sostuvo.

Enfretamiento con la policía
El anuncio del rescate, que la prensa calificó de "capitulación sin precedentes", aumentó el descontento de los irlandeses. Un centenar de personas penetraron hoy en el patio del parlamento y se enfrentaron a la policía.

Irlanda debe presentar el miércoles su plan cuatrienal de austeridad, que busca ahorrar 15.000 millones de euros (20.600 millones de dólares) para llevar el déficit público del 32% del Producto Interior Bruto (PIB) previsto en 2010 al 3% en 2014. Los primeros 6.000 millones de este plan estarán incluidos en el presupuesto que se presentará el 7 de diciembre.

El gobierno irlandés tendrá dificultades para vender a sus ciudadanos este plan que, según la prensa, incluye recortes de prestaciones sociales, supresiones de empleos públicos e incluso una reducción del sueldo mínimo.

Irlanda será el segundo país de la eurozona rescatado este año después de Grecia. Según el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, las negociaciones que el gobierno mantiene con la UE y el FMI "están bien encarriladas" y deberían cerrarse antes de "fines de noviembre".

El monto exacto del rescate se desconoce, pero fuentes diplomáticas expresaron que la suma podría ser de hasta 90.000 millones de euros (123.000 millones de dólares). El Reino Unido y Suecia, miembros de la UE y de la eurozona, deberían contribuir con préstamos bilaterales.

Grecia obtuvo un préstamo de 110.000 millones de euros para refinanciar su deuda. En el caso de Irlanda, la ayuda estará principalmente destinada a enderezar el sistema bancario, en el que el gobierno ha inyectado ya unos 50.000 millones de euros (69.000 millones de dólares). El objetivo prioritario de la UE es evitar un contagio a otros países de la Eurozona, como Portugal o España, altamente endeudados.

El anuncio no bastó para impedir que el euro siguiera cayendo, a 1,3613 dólares a las 20H00 GMT, contra 1,3673 el viernes por la noche. Las principales bolsas europeas también cerraron a la baja, con pérdidas que oscilaban entre -0,32% en Fráncfort y -2,68% en Madrid, que pagó las incertidumbres que pesan sobre España.