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Corea del Norte disparó ayer martes decenas de obuses contra una isla de Corea del Sur, provocando la muerte de dos surcoreanos, en el incidente más serio desde la guerra de Corea de 1950-1953 y que provocó la condena de la comunidad internacional.

Las Fuerzas Armadas surcoreanas se declararon en alerta roja y respondieron con 80 disparos al ataque contra la isla cerca de la disputada frontera del Mar Amarillo, que fue considerado por Seúl como una “atrocidad contra la población civil”.

El presidente surcoreano Lee Myung-Bak advirtió que “contraatacará duramente” si hay nuevas provocaciones de los norcoreanos.

El comando supremo de Corea del Norte acusó a Corea del Sur de haber disparado primero, y amenazó con “seguir sin vacilar sus ataques militares si el enemigo surcoreano se atreve a invadir nuestro territorio, aunque sea en 0,001 milímetros”.

Inmediatamente Estados Unidos, que posee 28,500 tropas en Corea del Sur condenó la acción militar, lo mismo que Rusia, Japón, países de Europa occidental y América Latina como México y Argentina.

Estados Unidos “condena firmemente” el ataque en la fronteriza Isla de Yeonpyeong, pero dijo que era muy pronto para considerar una respuesta militar.

“Aún estamos monitoreando la situación y conversando con nuestros aliados”, dijo el vocero del Pentágono Coronel Dave Lapan a periodistas.

Estados Unidos quiere una respuesta “mesurada y unificada” de la comunidad internacional, declaró el martes Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.

La Casa Blanca dijo que el presidente Barack Obama hablaría pronto con su par surcoreano para discutir la crisis.

ONU pide compostura

El secretario general de las Naciones Ban Ki-moon pidió prudencia a ambas partes, aunque por ahora ningún país solicitó una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, dijeron fuentes diplomáticas.

China --el único aliado importante de Corea del Norte y puntal económico-- también pidió cordura y abogó por la reanudación de las conversaciones de las seis naciones que procuraban desmantelar el plan nuclear de Pyongyang.

El bombardeo ocurre poco después de la revelación de la existencia de una presunta planta de enriquecimiento de uranio en Corea del Norte --otro camino potencial para conseguir la bomba atómica-- que provocó alarma en Estados Unidos y sus aliados.

También ocurre en momentos en que Corea del Norte se prepara para una eventual sucesión dinástica de Kim Jong-Il hacia su hijo menor Kim Jong-Un. La transición está alimentando la especulación sobre el destino del régimen militar y sus intenciones nucleares.

Unos 50 obuses cayeron en la Isla de Yeonpyeong cerca de la tensa frontera del Mar Amarillo, destrozando docenas de casas y provocando densas columnas de humo negro en el aire.

Dos marineros surcoreanos --miembros de un contingente permanente en la isla fronteriza-- murieron en el ataque, confirmó una fuente militar.

Otros 15 marineros fueron heridos junto a tres civiles, agregaron los funcionarios. En Yeonpyeong, las fuerzas surcoreanas respondieron con 80 disparos con armas K-9 de propulsión automática.

“Se impuso una alerta militar Clase A por situación bélica inmediatamente luego del bombardeo”, dijo un vocero militar a la AFP. El fuego esporádico de uno y otro lado duró poco más de una hora, agregó.

Yeonpyeong está ubicada justo en el sur de la frontera declarada por la ONU luego de la guerra que culminó en 1953, pero al norte de la frontera marítima establecida por Pyongyang.

El Mar Amarillo fue escenario de cruentos enfrentamientos navales en 1999, 2002 y en noviembre de 2009.