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  • EFE

El gobierno irlandés anunció hoy los detalles de un drástico plan de ajuste cuatrienal de 15.000 millones de euros (20.000 millones de dólares) presentado como la condición previa para recibir el millonario rescate internacional.

"Soy optimista para el futuro de que este plan será otra medida que dará confianza para la recuperación nacional, otra señal en el camino de la recuperación", señaló el primer ministro irlandés, Brian Cowen, al presentar el plan ante el parlamento.

El plan de ajuste incluye recortes del gasto público por valor de 10.000 millones de euros y otros 5.000 millones en ingresos suplementarios generados por subidas de impuestos, lo que representa conjuntamente alrededor de 10% del Producto Interior Bruto (PIB), precisó el gobierno en un documento entregado a la prensa.

Los primeros 6.000 millones de euros (8.000 millones de dólares) de ahorros deben llevarse a cabo en 2011, y estarán incluidos en el presupuesto que el gobierno presentará el 7 de diciembre. Como había prometido el gobierno, el plan no afectará al sacrosanto impuesto de sociedades, que con una tasa de 12,5% es uno de los más bajos del mundo y que los socios europeos de Irlanda consideran competencia desleal.

Ahorros previstos
Entre los ahorros previstos destaca una disminución de los gastos sociales de 2.800 millones de euros en cuatro años y la supresión de 24.750 empleos públicos. Además, el salario mínimo horario será reducido de 8,65 euros actualmente a 7,65 euros (10,22 dólares). En lo que se refiere a los ingresos, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) aumentará a 22% en 2013 y 23% en 2014, contra 21% actualmente.

El gobierno irlandés precisó que basó su plan de ajuste en una previsión de crecimiento promedio de 2,75% entre 2011 y 2014, tras un crecimiento "ligeramente positivo" este año. El objetivo es reducir el déficit público irlandés hasta el 3% exigido por la Unión Europea (UE). Éste debe alcanzar en 2010 un récord de 32% del PIB, debido a los 50.000 millones de euros (66.500 millones de dólares) que Irlanda tuvo que inyectar en sus bancos para salvarlos de la quiebra.

El plan de ajuste era una condición previa ineludible a una ayuda de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que está ultimándose. Según la prensa irlandesa, el rescate internacional ascenderá a 85.000 millones de euros (113.700 millones de dólares), parte del cual se dedicará a recapitalizar directamente los bancos irlandeses.

En contrapartida, Irlanda debe demostrar que puede sanear sus finanzas. La ayuda está condicionada a "medidas que hay que tomar para que el país vuelva al camino de la estabilidad" de las finanzas públicas, advirtió la canciller alemana Angela Merkel. Los 4,3 millones de irlandeses temen el impacto del cuarto plan de rigor al que son sometidos desde el inicio de la recesión en 2008.

Manifestación convocada para el sábado
"La vida va a ser insoportable", estimó Eamon Devoy. Seguramente provocará "desórdenes sociales", aseguró el responsable del TEEU, uno de los principales sindicatos del país que respalda una manifestación convocada para el sábado.

A este descontento se suma la "humillación" que siente la población por haber tenido que pedir ayuda exterior. La crisis financiera ha sido agravada, además, por una crisis política que ha puesto la coalición gubernamental al borde del colapso.

Cowen anunció el lunes elecciones anticipadas para el año próximo, una medida con la que espera ganar el tiempo necesario para permitir la adopción del presupuesto que será votado por los diputados a principios de 2011. La oposición sigue no obstante pidiendo su dimisión. Irlanda es el segundo país europeo en percibir una ayuda exterior después de Grecia. Lejos de aportar tranquilidad, el rescate reforzó los temores de contagio a otros países frágiles como España y Portugal.