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  • AFP

Los nombres del equipo económico que acompañará a la presidenta electa Dilma Rousseff al frente de Brasil, la mayor economía latinoamericana y centro de una masiva inversión internacional, han comenzado a confirmarse, dando señal de continuidad al mercado.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, un "desarrollista" de la confianza del actual presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, del que fue asesor económico desde 1993, seguirá en el cargo, confirmó una fuente del equipo de transición de la presidenta electa.

El presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, responsable de la política de absoluta ortodoxia monetaria, anunció hoy que no seguirá en su puesto. "Las reglas de la buena práctica de los bancos centrales aconsejan que un presidente no permanezca más de dos mandatos", sostuvo a la prensa. Su sustituto será Alexander Tombini, un funcionario de carrera y actual director de normas del ente, considerado garante de la continuidad de la política de ortodoxia monetaria, según la fuente del equipo de transición consultada.

El ministerio de Planificación será ocupado por una mujer, Miriam Belchior, informó el actual titular de la cartera, Paulo Bernardo. Belchior es una especialista en administración pública que en los últimos tiempos acompañó a Rousseff en el comando del programa estrella de inversiones del gobierno, destinado a renovar las grandes infraestructuras del país que acogerá la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016.

Los nombres del equipo económico de la presidenta electa han sido un secreto a voces en los últimos días, e indican que Rousseff, que asumirá el primero de enero, continuará a grandes rasgos la política económica con la que el popular Lula se ganó el beneplácito de los bancos, el mercado y la población.

"El mercado estaba nervioso, esperaba esos nombres, y reaccionó muy bien este miércoles a la indicación de Tombini para el Banco Central", afirmó el analista de MCM consultores Ricardo Ribeiro. La bolsa de Sao Paulo, la mayor de América Latina, subía 2% a 69.318 puntos a media jornada.

Podría asumir rigor fiscal
La elección de Rousseff estuvo muy lejos de generar el terror que Lula provocó en los mercados en 2002, cuando Brasil tuvo que pedir el mayor préstamo de la historia del Fondo Monetario Internacional. Aun así, los sectores económicos temen que el gobierno de Rousseff intente influir en la autonomía del Banco Central para rebajar las altas tasas de interés y no asuma el rigor fiscal esperado.

"El mercado espera una señal de que se confirma la autonomía del Banco Central, que seguramente tendrá que aumentar las tasas de interés el próximo año contrariando lo que desea la presidenta, y también de que emprenderá una política fiscal de control de gastos", añadió Ribeiro.

Rousseff, una economista de 62 años que fue mano derecha de Lula en el gobierno, ha defendido la política fiscal responsable pero también onerosas empresas públicas. Al frente de la octava economía del mundo, que aspira a ser la quinta en pocos años, heredará una buena situación económica, con una expansión del PIB superior al 7% prevista para este año, aunque también una inflación creciente y un flujo de inversiones que presiona a la baja la cotización del dólar complicando el panorama a los industriales y exportadores.