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  • AFP

El gobierno neozelandés decretó hoy un duelo nacional tras dar por muertos a los 29 mineros que se encontraban desaparecidos en el fondo de una mina desde hacía cinco días, después de registrarse una violenta explosión que terminó con la esperanza de hallarlos en vida.

"Desgraciadamente tengo que anunciar a los neozelandeses que hubo otra explosión muy fuerte hoy a las 14H37 (01H37 GMT) bajo tierra y que (...) nadie sobrevivió", declaró el comandante de la policía Gary Knowles, que coordina las operaciones de socorro. "Todos murieron. Ahora iniciamos la fase de recuperación" de los cadáveres, señaló el responsable de la policía. "Estaba en la mina cuando esto se produjo y la explosión fue terrible", agregó.

Poco después, el primer ministro John Key, afirmó en una conferencia de prensa que Nueva Zelanda vivía una "tragedia nacional" y anunció que las banderas serían colocadas a media asta en los edificio públicos, en señal de duelo. "Somos una nación en duelo", afirmó Key.

Las familias abandonaron llorando una reunión con los responsables que les anunciaron la mala noticia. Los desaparecidos, que tenían entre 17 y 62 años, eran 24 neozelandeses, dos australianos, dos británicos y un sudafricano.

El viernes pasado, después de la primera explosión, dos mineros, levemente heridos, habían conseguido llegar a la superficie. "No puedo creerlo. Es la página más oscura de la historia de la West Coast (región donde se encuentra la mina). No puede ser peor", declaró el alcalde del condado, Tony Kokshoorn. Desde que se produjo la explosión de grisú, el viernes en la tarde, ningún contacto pudo establecerse con los mineros de la mina de carbón de Pike River, situada en la costa oeste de la Isla de Sur de Nueva Zelanda.

Parientes exasperados "injurian" a responsables de operación de rescate
Algunos parientes expresaron su exasperación y su cólera, después de cinco días de espera y de socorros inmóviles. Algunos "injuriaron" a los responsables que les dieron la noticia, indicó Lawrie Drew, cuyo hijo Zen, de 21 años, figura entre los desaparecidos.

El hombre manifestó que agradecía al director de la mina y al comandante de la policía que dirigieron las operaciones, pero estimó que los socorristas habrían podido entrar a la mina inmediatamente después de la primera explosión el viernes. "Lo único que podría hacer ésto aún peor es saber que seguían vivos después de la primera explosión", declaró a la cadena Sky News.

Las anteriores declaraciones de la policía y del director de la mina ya dejaban presagiar lo peor.

Esta mañana, la policía había indicado que las muestras obtenidas cerca del lugar donde se encontrarían los mineros revelaban una concentración "extrema" de gas tóxico en el túnel. "Como suponíamos y no como esperaban las familias, el aire que nos llegó presentaba una concentración extremadamente elevada de monóxido de carbono, muy fuerte de metano y muy poco oxígeno", había advertido el director de la mina, Peter Whittall.

Un vídeo registrado por una cámara de vigilancia había mostrado la fuerza de la explosión del viernes, con nubes de polvo proyectados fuera del socavón después de 52 segundos de estruendo.