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  • AFP

Un escenario de guerra se vivió hoy en la zona norte de Rio de Janeiro, donde la policía militar con ayuda de vehículos blindados recuperó una favela de manos de traficantes, que huyeron despavoridos, tras cinco días de violencia.

Luego de invadir la Vila Cruzeiro en una operación sin precedentes y con ribetes cinematográficos, que incluyó militares ataviados para la guerra, vehículos con orugas y ametralladores de grueso calibre, y un despliegue de policías de elite pocas veces visto en Rio, la policía anunció que reconquistó el lugar y expulsó a los narcotraficantes. "En este momento la Vila Cruzeiro pertenece al Estado", declaró a la prensa Rodrigo Oliveira, subjefe de operaciones de la Policía Civil.

Seis carros blindados de los fusileros navales bajo el mando de la Policía Militar (PM) llegaron por la mañana a la entrada de Vila Cruzeiro, en la zona norte de la ciudad que albergará el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016. Los vehículos ingresaron a la favela, de la que salían columnas de humo negro, mientras los habitantes intentaban guarecerse.

Imágenes de las televisoras locales mostraban un verdadero desparramo de civiles armados, presuntos traficantes huyendo del lugar en busca de refugio en zonas aledañas. "Dimos un paso importante, pero no hay nada ganado", subrayó el secretario de Seguridad del Estado de Rio, José Beltrame. "Es importante arrestar personas, recoger drogas, es importante recoger munición. Pero es más importante sacarles el territorio" a los traficantes, señaló Beltrame en rueda de prensa.

30 fallecidos por violencia
Otro operativo desarrollado en paralelo, en este caso por la Policía Civil (con menos poder de fuego que la Policía Militar) en la favela de Jacarezinho, también al norte, dejó siete muertos, que sumados a los 23 de los últimos cinco días, elevan a 30 el número de fallecidos, informaron voceros policiales. Además, unas 180 personas fueron detenidas y más de 60 vehículos fueron incendiados, según datos policiales.

La 'ciudad maravillosa' quedó en estado de shock. Incluso en el centro y el sur de la ciudad, alejados de la zona norte, las calles se vaciaron de transeúntes, los trabajadores intentaban volver temprano a sus casas, las comunicaciones por las redes sociales se multiplicaban y en bares y restaurantes, el público se agolpaba delante de televisores especialmente dispuestos para seguir los acontecimientos.

En otras favelas ya pacificadas por la presencia policial, los policías se mostraban tensos frente a sus puestos de vigilancia, exhibiendo armas cortas y largas, ante el temor de que los criminales aprovechen la situación para intentar recuperar sus antiguas zonas de tráfico.

Según las autoridades, el caos que estalló el domingo por la noche y que se tradujo en incendios de vehículos y ataques a puestos policiales, es una reacción a la instalación de Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en 13 favelas de las cuales fueron expulsados los traficantes. Sin embargo, para algunos especialistas, esa conclusión es apresurada.

"Creo que todavía es un poco temprano para afirmar eso (sobre las UPP). La secretaría de Seguridad (del Estado de Rio de Janeiro) todavía está realizando investigaciones para saber si esas acciones son represalias o reacciones a una política de la Policía Militar", afirmó a la oficial Agencia Brasil el catedrático Doriam Borges, del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad de Rio.

Trasladan a sospechosos a celdas de máxima seguridad
Según la policía, un total de 17.500 efectivos "están en estado de alerta". "Mañana (viernes) tendremos otras acciones", alertó Beltrame. El funcionario señaló más temprano que podría haber hasta 13 pedidos de transferencia de traficantes presos en Rio de Janeiro, sospechosos de ordenar los ataques, para prisiones de máxima seguridad de estados alejados. Algunas de las transferencias ya habrían sido realizadas.

Beltrame señaló que aparentemente dos grandes grupos de narcotraficantes rivales se habrían unido contra la política del gobierno estatal de recuperar territorios en manos de delincuentes. Esos grupos serían el añejo Comando Vermelho (CV) y el ADA (Amigos de los Amigos) que tiene buen poder de fuego y dominan las dos mayores favelas cariocas: la Rocinha (sur) y el Complejo del Alemán (norte).

Hace poco más de un año en la zona cercana al mítico estadio de Maracaná, que será uno de los escenarios del Mundial 2014, los traficantes derribaron un helicóptero policial que participaba de un operativo y tres policías murieron. El aparato quedó reducido a cenizas en un campo de fútbol vecinal. La violencia es un problema endémico en la ciudad de Rio de Janeiro, donde cerca de dos millones de habitantes (aproximadamente un tercio de la población del municipio) viven en unas 1.000 favelas, y para el 2014 las autoridades se proponen pacificar una centena de las más violentas.