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PUERTO PRÍNCIPE /AFP

Los ciudadanos se precipitaban ayer viernes para retirar sus tarjetas electorales antes de las elecciones presidenciales del domingo en Haití, país azotado por una epidemia de cólera donde un candidato de línea oficialista y una ex Primera Dama se disputarán el poder.

Una inmensa cola, dos veces más larga que a principios de la semana, se extendía todavía ayer delante de la Comisaría de Pétion-ville, encargada de distribuir los carnés de identificación que permitirán votar mañana domingo en este elegante suburbio de Puerto Príncipe.

Un terremoto, el huracán Thomas y una epidemia de cólera: el año que termina ha sido muy cruel para el país más pobre de las Américas, donde miles de cascos azules se encargan de garantizar el orden desde hace seis años.

Los más de cuatro millones de electores no esperan milagros de los 18 candidatos que se presentan al comicio presidencial, que se desarrolla al mismo tiempo que la elección legislativa.

La campaña desembocó en disturbios que dejaron dos muertos entre partidarios de los candidatos rivales, en tanto, el director del registro electoral dijo sospechar de “fraudes por todas partes”.

Los aspirantes presidenciales con posibilidades de acceder a la segunda vuelta del 16 de enero, según los sondeos, son Jude Celestin, de 48 años, yerno del presidente saliente René Preval, quien lo apadrina; y Mirlande Manigat, de 70 años, efímera Primera Dama de Haití en 1988.

Un delfín que no da entrevistas

Celestin fue nombrado por Preval para estar a la cabeza del Centro Nacional de Equipamientos (CNE), el organismo público encargado de las infraestructuras.

En este puesto dirigió la primera parte de la reconstrucción del país devastado por el sismo el 12 de enero, que dejó unos 250,000 muertos y más de un millón de damnificados.

“Vamos a ganar porque somos los más fuertes”, dijo el candidato el jueves, frente a miles de seguidores reunidos en Puerto Príncipe, quienes lo aclamaron cuando prometió empleo para todos los jóvenes.

“Nadie logra reunir a tanta gente”, aseguró este hombre de bigote rodeado de pancartas amarillas y verdes, los colores del Inité (Unidad en creole), el partido en el poder.

Casado con la hija del presidente saliente, Celestin se presenta como el candidato de la continuidad, y se desplazó en helicóptero durante la campaña.

Su sitio en internet no presenta información sobre su programa de gobierno, y el candidato rechaza casi todas las entrevistas, en especial con la prensa internacional.

Manigat rechaza las promesas

Del lado opuesto, se encuentra la candidata Manigat, profesora universitaria que rechaza las promesas. “Las promesas no sirven para nada, necesitamos acción”, dijo a la prensa. “El desarrollo económico del país es una empresa a largo plazo, y no me parece que el país pueda recuperarse antes de diez o quince años”.

En su sitio en internet, Manigat evoca “las desigualdades sociales” y pone la educación como una de sus prioridades. Aboga por “una llegada al poder de un equipo competente y honesto” y “un cambio radical de actitudes de los gobernantes incapaces y corruptos”.

La candidata se muestra favorable a una partida progresiva de los cascos azules, de los cuales el contingente nepalés fue acusado de haber propagado el cólera, que ha dejado más de 1,600 muertos desde mediados de octubre.

El jefe de la misión de la ONU, Edmund Mulet reiteró el jueves que ninguno de los soldados eran portadores de cólera.

En Ginebra la ONU explicó que recibió sólo 19,4 millones de dólares de los 164 millones que pidieron para combatir la epidemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que las elecciones no acentuarán la propagación del cólera.