Jorge Eduardo Arellano
  •   TEHERÁN, EFE  |
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El primer ministro libanés, Saad Hariri, inició ayer una visita de dos días a Teherán cuyo objetivo oficial es expandir las relaciones políticas y económicas, así como analizar la coyuntura regional e internacional.

Analistas en la región, señalan no obstante, que el objetivo real de político suní es garantizar la estabilidad de su país ante la posibilidad de que el Tribunal Internacional que investiga el asesinato en 2005 de su padre, Rafik Hariri, apunte al grupo chií libanés Hizbulá, cercano a Teherán.

El citado partido, creado en la década de los 80 con ayuda iraní, para entre otros objetivos, luchar contra la ocupación israelí del Líbano, se ha convertido con los años en un factor clave de la compleja política libanesa y el difícil equilibrio en el poder entre chiíes, suníes y cristianos.

Al aterrizar en la capital iraní, Hariri fue recibido por el primer vicepresidente iraní, Mohamad Reza Rahimi, y por el ministro de Asuntos Exteriores, Manoucher Mottaki.

En su primera intervención pública, el Primer Ministro libanés expresó su deseo de ampliar las relaciones bilaterales “no sólo a nivel de Gobierno, sino en todas las estructuras y en las Organizaciones No Gubernamentales”.

Rahimi, por su parte, subrayó que Teherán “no pone límites” para el incremento de los lazos con Beirut en todos los campos.

Hariri permanecerá tres días en la capital iraní, donde será recibido por el presidente del país, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, y otros altos responsables del único estado chií del mundo.

Su visita responde una controvertido viaje realizado por el propio mandatario iraní el pasado octubre al Líbano, donde fue recibido por decenas de miles de seguidores de Hizbulá.

Antes de su partida, Hariri declaró en Beirut que “la cooperación entre los gobiernos árabes e Irán es necesaria para contener las actuales amenazas”.

“Líbano considera que la cooperación con Irán es necesaria para crear un terreno común en el que hay que luchar contra esos peligros que amenazan a los dos estados, e incluso al resto de la región”, afirmó.

Hariri subrayó, igualmente, que su país e Irán comparten un mismo enemigo, Israel, y señaló que “atacar la estabilidad de cualquier Nación de la zona es un peligro para los intereses de los árabes y de Irán”.

La visita se produce en medio de la polémica desatada por las especulaciones en torno a las esperadas conclusiones el Tribunal Internacional establecido para investigar el asesinato de su padre y también ex primer ministro, Rafik Hariri, víctima de la explosión de un coche bomba en Beirut.

Algunos expertos han señalado que podrían existir indicios de una supuesta implicación en el atentado de Hizbulá, grupo que aún mantiene buenas relaciones con Teherán.

En 2008 se produjeron cruentos enfrentamientos armados en Beirut entre seguidores de Hizbulá y partidarios de Hariri, a quien apoya Arabia Saudí bastión del ala más conservadora del sunnismo.