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El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-Bak, prometió hoy que Corea del Norte "pagará el precio" por los disparos "inhumanos" contra la isla de Yeonpyeong y evitó comentar la propuesta china de una reunión de urgencia para discutir la situación "muy preocupante" en la península coreana.

Por su parte, Corea del Norte advirtió que el mar Amarillo estaba "al borde de la guerra", después de las maniobras aeronavales conjuntas organizadas por Washington y Seúl. "No puedo dejar de expresar mi indignación frente a la brutalidad del régimen del Norte", señaló el presidente surcoreano Lee Myung-Bak, en un discurso solemne de siete minutos transmitido por la televisión. "Voy a asegurarme de que el Norte pagará el precio por cada una de sus provocaciones", añadió Lee, con semblante grave. "Esta vez la provocación del Norte supera a las anteriores", insistió.

En un ataque sin precedentes desde la guerra de Corea (1950-1953), Pyongyang bombardeó el martes la isla surcoreana de Yeonpyeong, matando a dos civiles y a dos soldados. "Efectuar un ataque militar contra civiles es un crimen inhumano prohibido incluso en tiempos de guerra", afirmó Lee, que ha sido muy criticado por la reacción militar al ataque, juzgada demasiado leve.

Según un sondeo publicado hoy, más del 80% de los surcoreanos estiman que su ejército tendría que haber reaccionado con más firmeza tras los bombardeos. Un 33% son favorables a una respuesta militar enérgica, incluso si esto puede desencadenar la guerra.

Hora de acción "más que de discursos"
El jefe de Estado surcoreano declaró que "ahora es el tiempo de la acción más que de los discursos". "Ahora nuestro pueblo sabe que cualquier tolerancia o paciencia suplementaria (con Pyongyang) sólo llevará a mayores provocaciones", añadió. Lee también manifestó que le era "difícil esperar que Corea del Norte abandone su arriesgada política militar y (su programa) de armas nucleares".

El mandatario surcoreano no comentó la iniciativa china para organizar una reunión de urgencia sobre la crisis en la península. Pekín propuso reunir rápidamente los seis países que participan en las negociaciones sobre el programa nuclear norcoreano, e hizo hincapié un comunidad internacional "profundamente preocupada". Según Lee Nae-Young, un profesor de ciencias políticas en la universidad de Corea, la ausencia de comentarios de Lee sobre la propuesta china significa que la rechaza.

Estados Unidos y Corea del Sur empezaron ayer una demostración de fuerza aeronaval en el mar Amarillo. Pyongyang prometió contraatacar "sin piedad" a toda intrusión en lo que considera su espacio marítimo. Estos cuatro días de maniobras conjuntas, en las que participa el portaaviones nuclear "George Washington", son los más importantes ejercicios militares organizados por ambos Estados, según el estado mayor surcoreano.

Estas operaciones son una "provocación y un crimen", sostuvo por su lado Pyongyang, en un comunicado difundido por la agencia estatal KCNA. "El mar Amarillo está al borde de la guerra", advirtió el comunicado. "Es criminal por parte de Corea del Sur y de Estados Unidos organizar ejercicios militares a gran escala en este lugar crítico, que pueden llevar la situación a un estado explosivo", añadió KCNA.

En este clima de extrema tensión, el dirigente norcoreano, Kim Jong-II, y su hijo menor, Kim Jong-Un, asistieron a un concierto de la orquesta estatal de Corea del Norte en la presencia de decenas de militares y dignatarios del partido comunista norcoreano, divulgó también KCNA, sin especificar la fecha del evento.

En Corea del Sur, las federaciones de empresas empezaron a organizar equipos para tranquilizar a los inversores y a los hombres de negocios extranjeros, algunos de los cuales ya estaban cancelando sus viajes a Seúl por miedo a que la situación empeore.