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  • AFP

Irán aceptó reanudar las negociaciones sobre su programa nuclear con las grandes potencias el 6 y 7 de diciembre próximos en Ginebra, más de un año después de su interrupción, durante el cual la República islámica fue objeto de nuevas sanciones internacionales.

"Recibimos una respuesta de las autoridades iraníes en la que indican" que su negociador en el dossier nuclear, Said "Jalili, aceptó la propuesta" de la jefa de la diplomacia europea y mediadora en las tratativas, Catherine Ashton, de reunirse en Ginebra, señaló uno de sus portavoces. "Las conversaciones entre Jalili y Ashton tendrán lugar el lunes y el martes de la próxima semana", agregó el portavoz de la británica.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE) representa en este dossier al Grupo negociador 5+1, integrado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña) y Alemania. La reunión en Ginebra será la primera de este nivel desde octubre de 2009. Ashton estará acompañada por altos funcionarios de los ministerios de Relaciones Exteriores de las seis potencias.

Los iraníes habían sugerido a principios de mes organizar el encuentro en Turquía, pero los occidentales se opusieron, puesto que Ankara está considerada en este contencioso como un aliado de Teherán.

Los occidentales sospechan que Irán busca dotarse del arma atómica a través de su programa de enriquecimiento de uranio, algo categóricamente desmentido por el gobierno iraní, que afirma que sólo persigue fines civiles. Para las grandes potencias, es la nueva batería de sanciones votadas en la ONU el pasado 9 de junio, y reforzadas después por Estados Unidos y Europa, lo que convenció a Irán de volver a la mesa de negociaciones, pese a que el régimen asegura que son en vano.

Sanciones "han tenido su efecto"
"Estas sanciones han tenido claramente un efecto" y "sin duda alguna, han contribuido a forzar a Irán" a retomar el diálogo, indicó un alto responsable europeo bajo el anonimato. Está por ver, no obstante, si la reanudación de las conversaciones la semana próxima derivará o no en un diálogo de sordos, como sucedió en la última ronda de negociaciones.

Una segunda portavoz de Ashton se mostró prudente el martes al definir la cita en Ginebra como un "punto de partida de un proceso" y admitir que "no se va a arreglar todo en un solo día". "Nuestro propósito es hablar del programa nuclear", indicó la portavoz. "Estamos dispuestos a abordar otros asuntos", pero el "objetivo principal" de las conversaciones "siempre ha estado claro" para las grandes potencias, precisó, mientras Teherán insiste en discutir sobre cuestiones de seguridad regional, que afectarían a su enemigo jurado, Israel.

Estados Unidos aseguró esperar que Irán llegue a Ginebra "preparado para lanzar un proceso serio que permita responder a las inquietudes de la comunidad internacional sobre su programa nuclear". "Lo que esperan los Seis es obtener finalmente respuestas de los iraníes", reaccionó por su parte el gobierno francés, que dijo que la propuesta de las potencias de alimentar con combustible un reactor nuclear de investigación en Teherán "sigue sobre la mesa".

Por su parte, Irán reafirmó ayer su determinación a mantener su controvertido programa nuclear, pese a los atentados contra dos responsables del mismo y un ataque informático.