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WikiLeaks sufrió ayer martes ataques cibernéticos y anunciaba nuevas y explosivas revelaciones, tras la publicación de miles de documentos diplomáticos estadounidenses que provocaron la ira de la Casa Blanca y reacciones mundiales en cadena.

WikiLeaks anunció revelaciones comprometedoras, entre ellas documentos referidos al delicado papel de Estados Unidos en Taiwan.

Los 250.000 documentos filtrados por WikiLeaks a cinco grandes diarios (The New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spiegel), afirman entre otras cosas que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, tiene cáncer y morirá “en cuestión de meses” y que el rey saudita Abdulá instó a Estados Unidos a atacar a Irán y “cortar la cabeza de la serpiente” de su programa nuclear.

Las revelaciones de WikiLeaks enfurecieron al gobierno de Barack Obama, que sostuvo que esto socava la capacidad de conversar con funcionarios extranjeros y podría poner en peligro a personal estadounidenses y a sus fuentes.

Este martes incluso el departamento de Estado “cortó temporalmente” una de sus bases de datos de una red militar clasificada para evitar así otra filtración masiva de cables diplomáticos.

De todas maneras, el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, opinó que si bien las filtraciones de documentos son “embarazosas”, tienen consecuencias “bastante modestas” para la política exterior de Estados Unidos.

Es delicado

“¿Son embarazosos? Sí. ¿Es delicado? Sí, pero las consecuencias para la política exterior son bastante modestas”, declaró.

“Los gobiernos tratan con Estados Unidos porque es de su interés, no porque nos aprecien, no porque nos tengan confianza, no porque crean que podemos guardar secretos”, afirmó.

“Seguimos siendo una nación indispensable”, agregó Gates, quien aseguró que Estados Unidos seguirá intercambiando informaciones sensibles con otros países.

OTAN condena filtraciones

Por su lado la OTAN, la unión de defensa transatlántica, se sumó a las voces críticas y condenó “firmemente la filtración de documentos confidenciales”.

WikiLeaks anunció en Twitter que había sido objeto de un nuevo ataque informático, por segunda vez esta semana, aunque a mediodía se podía acceder al sitio web al menos desde Washington.

“En estos momentos somos objeto de un nuevo ataque DDOS (negativa de servicio)”, indicó WikiLeaks en un microblog en Twitter.

Los documentos señalan que el departamento de Estado pidió a sus embajadas datos sobre líderes de varios países, entre ellos los candidatos a la presidencia de Paraguay en 2008.

También plantean sospechas sobre una posible presencia de Al Qaida en la llamada “triple frontera” entre Paraguay, Argentina y Brasil, comunican la decisión de aislar al presidente venezolano, Hugo Chávez, y reclaman información sobre la salud mental de la presidenta argentina, Cristina Kirchner.

Otro documento filtrado por WikiLeaks de la embajada estadounidense en Brasilia reveló que el presidente boliviano tiene o habría tenido un tumor nasal, información que fue desmentida por el gobierno boliviano.

Según un reporte en enero de 2009 de la embajada estadounidense en Brasilia, el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, “confirmó un rumor de que Morales sufre de un serio tumor nasal”.

En medio de la controversia, Ecuador ofreció al fundador de WikiLeaks una tribuna para que ventile los secretos de Estados Unidos que implican a Latinoamérica, y le planteó incluso fijar su residencia en este país.

La cancillería ecuatoriana señaló que invitará a Assange para que exponga los documentos filtrados por WikiLeaks relacionados con América Latina, en tanto tramitará un pedido de residencia si este lo solicita, según las “normas vigentes”.

También el presidente de Venezuela Hugo Chávez alabó a WikiLeaks, aun a pesar de haber sido descrito como “loco” por un diplomático francés en un cable.

Ni WikiLeaks ni las autoridades estadounidenses explicaron aún cómo fue que se filtraron los documentos secretos. Pero las sospechas recaen sobre Bradley Manning, un ex funcionario de inteligencia de la Armada de Estados Unidos.

Aún quedan filtraciones explosivas por salir. WikiLeaks indica que obtuvo 3.456 cables del Instituto Americano en Taiwan, la embajada estadounidense en Taipei, luego de que Estados Unidos reconociera a Pekín en 1979.

El legislador de Taiwan Lin Yu-fang advirtió que los documentos “podrían provocar malentendidos y hasta impactos negativos en los lazos bilaterales”.