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  • EFE

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió hoy un premio de las Naciones Unidas por el papel de su gobierno en el combate contra el sida, que en el país está "estabilizado", pero aún afecta a unas 630.000 personas. Al recibir el "Premio al Liderazgo", que le otorgó el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/sida (ONUSIDA), Lula hizo una especial referencia a África, el continente que más casos de esa enfermedad registra en el mundo y para el que pidió una "especial atención".

"El combate al sida y al hambre y la miseria son pasos necesarios y fundamentales para el surgimiento de una nueva África, más justa e igualitaria", declaró el presidente brasileño.

Lula hizo un repaso de los vastos programas que existen en Brasil contra esa enfermedad, que son recomendados como ejemplo por la ONU, y reiteró sus críticas a los "modelos de propiedad intelectual" que preservan las patentes de los medicamentos y crean "obstáculos que impiden a muchos países pobres acceder a los tratamientos".

También instó a acabar con los "prejuicios" y pidió "solidaridad con los 33 millones de personas que viven con sida en todo el mundo y, en especial, en las naciones africanas", que "todavía sufren la exclusión generada por siglos de colonización".

Nueva campaña de protección en Brasil
La ceremonia fue realizada como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra el Sida y fue aprovechada por el Ministerio de Salud de Brasil para anunciar una nueva campaña de prevención, dirigida a los jóvenes de entre 15 y 24 años, de los que se calcula que un 0,12% ha contraído la enfermedad.

Los datos presentados por las autoridades dicen que, entre 2008 y 2009, el número de nuevos casos registrados en Brasil pasó de 37.465 a 38.538 y que el total se sitúa en unos 630.000 pacientes, con una tasa de incidencia de 20,1 cada 100.000 habitantes.

El "Premio al Liderazgo", consistente en una medalla elaborada en madera y diversos metales por el artista británico David Poston, le fue impuesto a Lula por el director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, quien calificó al mandatario como "una inspiración en la lucha contra el sida". Sidibé valoró el "compromiso" de Brasil en ese combate, así como su decisión de "enfrentar a grandes laboratorios en la lucha por el derecho de fabricar medicamentos", así sea suspendiendo las patentes detentadas por empresas multinacionales.

"Ese tipo de acciones constituyen un liderazgo transformador", sostuvo Sidibé, quien recordó que actualmente 50 países mantienen campañas de distribución gratuitas de preservativos inspirados en un modelo de prevención que Brasil aplica desde hace más de una década. También citó como ejemplo una fábrica de retrovirales que será instalada en Mozambique con apoyo brasileño y servirá para mejorar la atención en toda África.