Jorge Eduardo Arellano
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ISLAMABAD / AFP
Los líderes de los dos partidos vencedores de las elecciones legislativas y provinciales del lunes en Pakistán anunciaron ayer jueves que formarán un gobierno de coalición, dejando en suspenso la suerte del presidente Pervez Musharraf, que se propone permanecer en el cargo.

“Trabajaremos juntos para formar el gobierno federal y los de las provincias”, declaró el ex primer ministro Nawaz Sharif en una rueda de prensa junto con Asif Ali Zardari, que lidera el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP), tras el asesinato en diciembre de su esposa, la ex primera ministra Benazir Bhutto.

El viudo de Bhutto dijo que la nueva coalición no trabajará con ninguno de los partidos que en la anterior legislatura (2002-2007) apoyaron al presidente Musharraf.

“Queremos fortalecer juntos a Pakistán y no contamos con los partidarios de Musharraf”, declaró Asif Ali Zardari.

Ambos hombres, que no se miraron ni una sola vez durante su rueda de prensa en Islamabad, eludieron pronunciarse sobre la suerte del jefe de Estado, cuyos partidarios sufrieron una estrepitosa derrota en los comicios del lunes.

Zardari no es hostil a una cohabitación con un presidente Musharraf privado de una parte de sus poderes de bloqueo. Pero Sharif exige la retirada inmediata de quien considera como un “dictador”.

Sharif, ex primer ministro, que fue derrocado en un golpe de Estado militar por Musharraf en 1999 y luego condenado a cadena perpetua antes de exiliarse, dijo este jueves que el poder del presidente es “inconstitucional e ilegal”.

Según resultados casi definitivos, pero que aún no son oficiales, ni el PPP, con 87 escaños, ni la Liga Musulmana de Paquistán-Nawaz (PML-N) de Sharif, con 66 escaños, disponen de una mayoría para gobernar en solitario.

El partido que antes estaba en el gobierno, la Liga-Q Musulmana de Pakistán (PLM-Q), aliada de Musharraf, sólo logró 37 escaños, pero el presidente ha asegurado que no pretende dimitir y propugna una “coalición armoniosa”.

Sharif dijo, por otro lado, que ambas partes han superado sus diferencias en torno a su demanda de que los jueces de la Corte Suprema, entre ellos el presidente Iftikhar Mohammed Chaudhry, sean rehabilitados, tras ser destituidos por Musharraf en noviembre.

En teoría, la medida podría dar lugar a la invalidación de la elección de Musharraf como presidente el pasado 6 de octubre, que los jueces examinaban en noviembre antes de ser cesados.

Según los analistas, la coalición entre el PPP y la formación de Sharif se presenta difícil. Benazir Bhutto prometió antes de morir “librar a Pakistán de los islamistas”, incluso permitiendo que Estados Unidos opere en las zonas tribales del noroeste de Pakistán, bastión de los talibanes y Al Qaida.

Por el contrario, Sharif suscita la desconfianza de Estados Unidos por sus amistades en el pasado con los islamistas.

Desde el pasado lunes, Washington ha repetido su expectativa de que continúe en el poder el presidente Musharraf, aliado clave en su “guerra contra el terrorismo”, y de que la colaboración antiterrorista se mantenga sea cual sea el próximo gobierno paquistaní.