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Al menos 27 inmigrantes, entre los cuales numerosos niños, se ahogaron ayer miércoles al naufragar la embarcación en que se encontraban cerca de la Isla de Navidad, en presencia de los habitantes horrorizados de esta isla de noroeste de Australia.

Hubo 42 sobrevivientes, informó la Policía de Aduanas y de Fronteras en un comunicado que precisó que continuaban las operaciones de búsqueda de sobrevivientes.

“Las primeras informaciones dan cuenta que 27 cadáveres fueron recuperados hasta ahora”, según la misma fuente.

Informaciones anteriores, basadas en testimonios, anunciaban la muerte de 50 personas.

Los pasajeros serían de nacionalidad iraní e iraquí, según abogados especialistas en la defensa de solicitantes de asilo.

La tragedia fue presenciada por los habitantes de la Isla de Navidad.

“Había niños en el mar. Uno de ellos era muy pequeño, con un chaleco salvavidas, que flotaba con la cara en el agua, visiblemente muerto”, declaró a la televisión Sky News un habitante, Simon Price.

Se despiertan con alaridos
Los habitantes dijeron haber sido despertados en la madrugada por alaridos que venían del mar. Lanzaron al agua chalecos salvavidas pero el viento los devolvía a la playa. Luego formaron cadenas humanas para lanzar cuerdas.

“Escuchábamos los gritos”, declaró llorando Ingrid Avery a la radio de Melbourne. “Gritos, gritos, podía escuchar los gritos de los niños”, agregó.

Uno de los testigos, Phillip Stewart, dijo que vio a gente que se estaba ahogando y a otros flotando en medio de restos después de que el barco se estrellara, en un mar embravecido, contra un acantilado de la Isla de Navidad, situada en el océano Índico, a 2.600 km de las costas occidentales de Australia.

“Vimos cómo se ahogaba la gente (...) Desgraciadamente, eran empujados contra las rocas”, declaró este testigo a la televisión Sky News.

La primera ministra Julia Gillard anuló sus vacaciones y declaró que “el objetivo del gobierno y la absoluta prioridad ahora son los socorros, la recuperación y la atención para las personas heridas”.

Según testigos, la embarcación estaba repleta de pasajeros, en su mayoría familias, y parecían enfermos, tumbados sobre la cubierta, cuando el barco derivaba antes de ir a estrellarse contra las rocas.

Otro habitante de la isla, Michael Foster, declaró que los socorristas habían hecho lo mejor que pudieron pero que las condiciones eran demasiado difíciles para poder acercarse a los náufragos.

Miles de solicitantes de asilo provenientes de Irak, Afganistán y de Sri Lanka tratan de llegar a Australia a partir de Indonesia en embarcaciones improvisadas.