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El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, salió libre bajo fianza esta tarde, cinco horas después de que un tribunal londinense confirmara que podía ser liberado con condiciones tras nueve días de detención en ejecución de una orden de captura sueca.

"Es fantástico oler el fresco aire de Londres otra vez", declaró el australiano, de 39 años, al comparecer por primera vez ante periodistas y partidarios en las escalinatas de la Alta Corte de Londres en torno a las 18H00 (hora local y GMT). Tras unos breves agradecimientos, el creador de la web especializada en filtraciones de documentos secretos anunció su intención de ponerse nuevamente a trabajar y limpiar su nombre de las acusaciones de presuntos delitos sexuales por los que Suecia requiere su extradición. "Espero continuar mi trabajo y seguir afirmando mi inocencia en este asunto", agregó varios de sus partidarios gritaban con entusiasmo "Julian libre, libre, libre".

Assange estaba encarcelado en el penal londinense de Wandsworth desde que el 7 de diciembre se presentó voluntariamente a la policía que había recibido una orden europea de captura emitida por Suecia. La Alta Corte confirmó la puesta en libertad bajo condiciones de Assange, tras rechazar el recurso presentado por los abogados británicos que se ocupan de los intereses de Suecia en este caso.

La liberación estaba pendiente de que sus abogados depositaran la fianza exigida de 200.000 libras (315.000 dólares, 236.000 euros) en metálico. Uno de ellos, Mark Stephens, había dicho al juez durante la audiencia que tendrían el dinero disponible antes del final del día, gracias a las contribuciones de los respaldos habituales de Assange, que incluyen al cineasta Ken Loach o a la millonaria Jemima Khan.

Cambia celda de aislamiento
Al concederle la libertad condicional en una vista de poco más de hora y media, el juez de la Alta Corte Duncan Ouseley efectuó ligeros cambios en las condiciones fijadas el martes por el juez de primera instancia. A partir de esta noche, sin embargo, Assange cambiará su celda de aislamiento, en la que según sus abogados vivía en "condiciones dickensianas" sin teléfono móvil ni acceso a internet o a prensa, por una mansión situada en el campo a unos 200 kilómetros de Londres, propiedad de su amigo y ferviente partidario, Vaughan Smith.

Smith, fundador y presidente del club de periodistas Frontline Club, también proporcionó uno de los dos avales de 20.000 libras (31.500 dólares, 23.600 libras) que Assange necesitaba además de la fianza. El ex hacker, a quien le será retirado el pasaporte, deberá llevar un brazalete electrónico y acatar restricciones de salidas nocturnas.

La fiscal que actúa en nombre de Suecia, Gemma Lindfield, alegó ante el juez que seguía existiendo un riesgo de huida mientras no haya un fallo definitivo en el proceso de extradición, cuya próxima audiencia tendrá lugar el 11 de enero y que podría durar meses. "Ninguna condición es suficiente para asegurar su presencia en el tribunal", dijo la letrada, cuyo equipo decidió apelar sin consultar con Suecia.

Los abogados y partidarios del creador de WikiLeaks denuncian desde el principio las motivaciones políticas que según ellos hay detrás del pedido de extradición de Suecia, que temen que no sea más que una etapa para su posterior entrega a Estados Unidos. "Creo que deberíamos mirar a larga distancia a la amenaza, no sólo de la extradición a Suecia, sino también a Estados Unidos", dijo a los reporteros el activista, periodista y documentalista John Pilger, uno de sus más convencidos defensores. "Este es el gran tema del que no se habla en el tribunal", agregó.

Las autoridades norteamericanas, crecientemente indignadas por las revelaciones de WikiLeaks, han señalado en varias ocasiones que estudiaban la manera de acusarlo formalmente por la difusión de 250.000 cables comprometedores del departamento de Estado y de sus embajadas en el mundo.