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  • AFP

El papa Benedicto XVI denunció el "fanatismo y fundamentalismo religioso o antirreligioso" y condenó la violencia contra los cristianos en Asia, Africa y Medio Oriente, en el mensaje que pronunciará el 1 de enero, con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz, pero adelantado hoy.

"Pido a todos los responsables que actúen prontamente para poner fin a todo atropello contra los cristianos que viven en esas regiones", exhortó el Papa en su tradicional mensaje anual que pronunciará con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra todos los 1 de enero. "A las comunidades cristianas que sufren persecuciones, discriminaciones, actos de violencia e intolerancia, en particular en Asia, en África, en Oriente Medio y especialmente en Tierra Santa (...) les renuevo mi afecto paterno y les aseguro mi oración", escribió. "La violencia no se vence con la violencia. Que nuestro grito de dolor vaya siempre acompañado por la fe, la esperanza y el testimonio del amor de Dios", subrayó.

En su mensaje, el jefe de la Iglesia católica pidió también que "en Occidente, especialmente en Europa, cesen la hostilidad y los prejuicios contra los cristianos, por el simple hecho de que intentan orientar su vida en coherencia con los valores y principios contenidos en el Evangelio".

Benedicto XVI aboga por la libertad religiosa
En el largo texto, de unas veinte páginas y que lleva el título "La libertad religiosa, camino para la paz", Benedicto XVI reconoce que "el año que termina ha estado marcado lamentablemente por la intolerancia religiosa". El Papa menciona en forma particular a Iraq y el "vil ataque" contra la catedral sirio-católica de Bagdad, en la que el 31 de octubre pasado fueron asesinados dos sacerdotes y más de cincuenta fieles, mientras estaban reunidos para la misa.

En el mensaje, que será leído en todas las parroquias del mundo, Benedicto XVI condena con firmeza el "fanatismo y fundamentalismo religioso o antirreligioso", los cuales impiden "la promoción y la tutela de la justicia y el derecho de cada uno".

"La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso ha de animar la oposición a todas las formas de hostilidad contra la religión, que limitan el papel público de los creyentes en la vida civil y política", escribió. "El ordenamiento jurídico en todos los niveles, nacional e internacional, cuando consiente o tolera el fanatismo religioso o antirreligioso, no cumple con su misión, que consiste en la tutela y promoción de la justicia y el derecho de cada uno", agregó.

"No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad", advirtió el Papa.

Para el Papa, "las leyes y las instituciones de una sociedad no se pueden configurar ignorando la dimensión religiosa de los ciudadanos, o de manera que prescinda totalmente de ella", escribió en su larga disertación. La ausencia de libertad religiosa, "expone a la sociedad al riesgo de totalitarismos políticos e ideológicos", a "predominio de ídolos", que enfatizan el "poder público, mientras se menoscaba y coarta la libertad de conciencia, de pensamiento y de religión, como si fueran rivales", recalcó.

En su mensaje, el jefe de la iglesia católica no se refiere en forma particular a América Latina, que engloba probablemente en las problemáticas de Occidente.