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  • EFE

El gobernador del departamento boliviano de Tarija, el conservador Mario Cossío, es el primer líder regional destituido en la ofensiva que, según denunció hoy la oposición, promueve el presidente Evo Morales contra quienes lo derrotaron en las urnas.

La asamblea de Tarija, controlada por una alianza del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) y dos grupos afines, suspendió esta madrugada a Cossío, promotor de campañas en pro de la autonomía de las regiones del este de Bolivia, las más ricas del país y bastiones de la oposición.

El bloque oficialista designó de inmediato como gobernador interino al "masista" Lino Condori, señalado esta misma semana en rueda de prensa por Morales como el indicado para ese cargo, lo cual, según la oposición, demuestra que el mandatario está implicado personalmente en la ofensiva. "Es un hecho inconstitucional, ilegítimo e injusto, y marca una línea de conducta que se ha dado en otros departamentos y se ha concretado en Tarija", declaró el diputado Adrián Oliva, partidario de Cossío.

Oliva aludía además a la suspensión de cinco alcaldes opositores en los últimos meses y a las demandas oficialistas contra otros dos gobernadores autonomistas, el de Santa Cruz, Rubén Costas, y el de Beni, Ernesto Suárez, que dicen que Morales los acorrala con juicios para anularlos políticamente.

Cossío en huelga de hambre
La sesión para destituir a Cossío fue suspendida varias veces ayer por presiones de seguidores del ahora ex gobernador, entre los que hay siete detenidos, según medios locales. Cossío comenzó una huelga de hambre para tratar de frenar lo que calificó de "golpe de Estado centralista y autoritario", pero la levantó tras votarse su destitución.

El Comité Cívico de Tarija ratificó un paro general de 48 horas en esa región fronteriza con Argentina y Paraguay. Cossío fue destituido porque, según el oficialismo, debe responder en un juicio inducido por el MAS por irregularidades en la compra de asfalto, lo cual él niega. El líder conservador y autonomista fue reelegido en abril pasado gobernador de Tarija -ese departamento tiene el 85% de las reservas de gas de Bolivia- con el 49% de los votos, frente al 44% del MAS.

El partido de Morales ganó entonces los comicios regionales y municipales, pero perdió tres de las nueve gobernaciones en las regiones más ricas y prósperas y las alcaldías de las siete mayores ciudades del país.

Morales nombra magistrados "a dedo"
La oposición dice que Morales, apoyado en un control irregular de fiscalías y juzgados, con decenas de nombramientos de magistrados "a dedo", promueve las demandas contra sus rivales para eliminar en los tribunales a quienes no pudo derrotar en las urnas.

El MAS se apoya en la ley de Autonomías promulgada por Morales en julio pasado, que permite suspender a las autoridades electas que tengan acusaciones penales, aunque no se haya iniciado un proceso, supuestamente para que se defiendan sin prerrogativas.

Oliva lamentó que en Bolivia haya "una democracia aparente" porque, según comentó, "existe un problema de orden institucional que ha sido creado de forma deliberada para ir consumando todos estos hechos". Por su parte, el alcalde de La Paz, Luis Revilla, a quien un juez acusó ayer de un supuesto daño económico al Estado cuando presidía el concejo municipal de la ciudad (2006-10), dijo hoy a medios locales que se trata de una "persecución" contra quienes "no piensan igual que el gobierno". "Hay una utilización parcializada de la justicia que está buscando dañar a quienes no piensan como el gobierno", agregó, Revilla, ex aliado de izquierda de Morales ahora acosado por el oficialismo.