•   LA HABANA / AFP  |
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El Gobierno de Raúl Castro prevé aplicar a los cubanos impuestos sobre salarios, servicios públicos, tierras ociosas y hasta contra los vagos, como parte de las reformas al modelo económico socialista, informaron ayer jueves medios locales.

“Tenemos que (...) estudiar para hacer propuestas de qué tipo de gravamen especial, no lo tenemos identificados, pudiéramos aplicar a aquellas personas que estando aptas para trabajar no lo hacen y disfrutan de todos los beneficios sociales”, señaló la ministra de Finanzas, Lina Pedraza, citada por la prensa local.

En la segunda y última sesión anual del Parlamento, que encabeza el presidente Raúl Castro, Pedraza explicó que el Gobierno “también tiene previsto aplicar gradualmente”, entre otros, impuestos sobre la vivienda, salarios, y servicios públicos, “como gas y alcantarillado”.

Esos gravámenes están previstos en la ley tributaria de 1994, pero no se han aplicado hasta la fecha porque no existen “adecuadas” condiciones económicas, explicó.

Crisis severa

La ministra consideró que urge actualizar la legislación tributaria a raíz de los nuevos cambios económicos, que el Gobierno impulsa en busca de sacar al país de una severa crisis y hacer eficiente la economía cubana, controlada en más 90%.

Según Pedraza, en el sector agrícola “se aplicará un impuesto sobre propiedad o posesión de tierras” y uno adicional a las “tierras ociosas”, para los agricultores que reciben parcelas en usufructo y no las explotan.

El plan de reformas incluye el recorte de 500.000 empleos estatales antes de abril, en un proceso que abarcará más de un millón en los próximos años, para lo cual autorizó a los cubanos a abrir pequeños negocios en 178 oficios.

Los nuevos trabajadores privados tendrán un riguroso sistema tributario, que incluye impuestos sobre la renta de 25% a 50%, ventas o servicios (10%), contratación de fuerza de trabajo (25%), y una contribución al seguro social (25%).

Pedraza destacó que la nueva política impositiva, que será más severa con los que más utilidades perciban, busca evitar el enriquecimiento de los nuevos empresarios y la concentración de la propiedad.

Desde que Raúl Castro asumió el mando de Cuba en julio de 2006, cuando enfermó su hermano Fidel, llamó al trabajo “duro”, señalando que se debe erradicar “la idea de que Cuba es el único país del mundo donde se puede vivir sin trabajar”.