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  • AFP

Diez años después de la visita de Juan Pablo II, que devolvió a Cuba la Navidad y las procesiones, fieles cubanos expresaron al enviado papal, cardenal Tarcisio Bertone, su deseo de recibir a Benedicto XVI.

Una treintena de católicos aguardó este viernes durante unas cuatro horas frente al convento de clausura de la orden de las Carmelitas Descalzas para recibir la bendición del jerarca católico.

"¡Qué lindo!, ¡Qué Dios lo bendiga a él también!", exclamó emocionada Hilda Rodríguez, ama de casa de 80 años, quien siguió por televisión la misa que ofició Bertone en la Plaza de la Catedral de La Habana, y dijo haber vivido "intensamente" cada uno de los momentos de la visita de Juan Pablo II.

"Lo veo muy bien (a Bertone) y claro que estoy muy contenta", dijo por su parte Gladys Alvares, quien solo lamentó que la bendición que les lanzó Bertone desde el otro lado de la calle "no haya sido un poquito más cerquita".

María Fleitas, una ferviente católica que asistió a misa a la Plaza de la Catedral con toda su familia, incluida su nieta Carolina de cinco meses, opinó que la visita del número dos del Vaticano "es importante", porque es "la antesala" de la de Benedicto XVI.

"Sólo espero que sea pronto para que nos ilumine y tengamos paz, tranquilidad y venga una mejoría, mucha falta que nos hace", añadió Fleitas, tras recordar que la visita del papa "hizo a Cuba más cristiana".

"¡Ojalá que viniera mañana mismo!, se lo pedimos a Dios de corazón", dijo a la AFP Migdalia Pérez, en la misa en la Plaza, la primera que celebró en el marco de la visita que realiza a Cuba para conmemorar los 10 años del histórico viaje del papa polaco.

"Quiero que nos visite, porque la visita de un papa es siempre un momento de paz, amor y reconciliación", añadió la costurera de 70 años, quien siguió el oficio religioso sentada en el bordillo de la acera, fuera de la colmada plaza, construida hace más de dos siglos.

Unos 3.000 cubanos llegaron hasta la adoquinada plaza -otros no alcanzaron a entrar-, engalanada con banderas de Cuba y del Vaticano, y la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre -patrona de Cuba-, a la que Juan Pablo II bendijo durante su visita.

"La misa del cardenal Bertone nos entusiasma, es como revivir la visita de Juan Pablo II, y nos hace soñar con una próxima de Benedicto XVI", expresó Lázaro Hardy, de 20 años y estudiante de segundo año de ingeniería automática, que, como muchos jóvenes, recibió a Bertone entonando cánticos religiosos en la plaza.

También asistieron integrantes del movimiento Damas de Blanco -esposas de presos políticos-, que piden al secretario de Estado del Vaticano que interceda ante el Gobierno por la liberación de sus familiares.

"En este momento de grandes expectativas de cambios, la visita del cardenal Bertone y una del papa Benedicto XVI podrían abrir nuevos espacios de libertad y beneficiar a nuestros esposos e hijos", dijo a la AFP Laura Pollán, activista del grupo de mujeres que es Premio Sajarov 2005.

Bertone viajará el viernes a Santa Clara (centro), donde inaugurará el sábado un monumento a Juan Pablo II, en el lugar donde éste ofició su primera misa en Cuba. Visitará ese mismo día Santiago de Cuba (sureste) y el domingo estará en Guantánamo (extremo oeste).

El papa polaco visitó Cuba del 21 al 25 de enero de 1998 y ofició misas campales en la Plaza de la Revolución -a la cual asistió Fidel Castro- y las ciudades de Santa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba.

La visita de Bertone se realiza en momentos cruciales para la isla debido a la renuncia de Castro a la presidencia debido a que aún no se recupera de una enfermedad, y a la designación el domingo de su sucesor.