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El ex dictador argentino Jorge Videla (1976-81) fue condenado ayer miércoles a prisión perpetua, al ser hallado culpable del homicidio de opositores y otros delitos de lesa humanidad, en un juicio seguido contra 30 jerarcas del régimen cívico-militar.

Videla, de 85 años, deberá purgar la pena en una cárcel que depende del Servicio Penitenciario Federal y no en una celda militar, según la sentencia leída en la ciudad de Córdoba (centro del país), donde se cometieron los delitos de fusilamientos, torturas y secuestros durante la dictadura (1976-83).

El ex jefe del Ejército había sido sentenciado a cárcel de por vida en el histórico Juicio a las Juntas de Comandantes en 1985, pero fue indultado por el presidente Carlos Menem (1989-1999).

El perdón fue anulado por la Corte Suprema en 2007 y Videla sumó además otras causas por delitos de lesa humanidad perpetrados durante su dictadura.

La segunda sentencia de importancia del tribunal fue dictada contra el ex general Luciano Benjamín Menéndez, de 83 años, alias ‘El Chacal’ o ‘El Cachorro’, también a prisión perpetua, aunque sobre él ya pesaban cuatro condenas similares por graves violaciones a los derechos humanos.

Horas antes de que el tribunal dictase las sentencias, Videla escuchó atentamente sentado en el banquillo de acusados, el descargo final de Menéndez.

Durante el juicio se esclarecieron los fusilamientos de 31 presos políticos en una cárcel de la ciudad de Córdoba durante el régimen que duró hasta 1983, con otros generales que asumieron el rol de sucesores del dictador Videla.

Llevamos “siete años de autoritarismo en que los argentinos hemos sido avasallados e insultados por un gobierno despótico”, sostuvo Menéndez, conocido por su ferocidad, al aludir a los gobiernos del extinto Néstor Kirchner (2003-2007) y el de su esposa y sucesora Cristina Kirchner.

Los familiares de las víctimas escucharon en silencio la sentencia exhibiendo sus fotografías en un sector de una colmada sala, mientras unas 2.500 personas movilizadas frente al tribunal festejaron las condenas y abuchearon las absoluciones.

Córdoba, 700 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, fue uno de los distritos más castigados por el régimen represivo.