AFP
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Las dos cajas negras de un avión que se estrelló el jueves en los Andes venezolanos fueron encontradas el sábado por socorristas, que luchan contra el clima en labores de rescate de los cuerpos calcinados de 46 personas que murieron cuando la nave se desintegró.

Los aparatos son el 'flight data recorder', que tiene "información de equipamiento electrónico de la aeronave", y el "'voice data recorder', que graba las conversaciones que tuvieron los pilotos interna y externamente", dijo el director del Instituto de Aeronática Civil, Ramón Viña.

Las operaciones para rescatar "la mayor cantidad o totalidad de los restos" de las víctimas se prolongarán 48 horas más, dijo el director nacional de Protección Civil general Antonio Rivero.

"Lamentablemente las condiciones meteorológicas no nos permiten más número de operaciones aéreas", agregó.

El funcionario estimó que al final del sábado puedan ser trasladados los primeros restos desde la montaña a Mérida, para su "entrega progresiva a sus familiares".

Los montañistas han sido trasladados desde Mérida en pequeños helicópteros que pueden maniobrar en la montaña, hasta un lugar desde el cual intentan el ascenso, dijo Rivero.

"El ascenso es lento, el sitio es una pared escarpada y tenemos que batallar contra la falta de oxígeno, pero ya hemos subido algunos tanques para aliviar el trabajo de los montañistas", dijo un voluntario en el aeropuerto de Mérida a la AFP.

Los investigadores en aeronáutica trabajan para establecer las causas del accidente y por qué la trayectoria que siguió la aeronave no corresponde con los "corredores" recomendados para los vuelos a través de la cordillera andina.

"No sabemos las causas" del accidente (...). Parece que hubo un giro del avión, no había ni mal tiempo y era uno de los pilotos que más conocía la ruta", detalló el presidente Hugo Chávez el viernes, al expresar sus condolencias a las 46 familias.

Al lugar de la tragedia ascendieron "36 funcionarios (entre forenses y socorristas) y hemos trasladado 180 kg de alimentos y apoyo logístico" para las operaciones en la montaña, dijo Viña a periodistas en el aeropuerto de Mérida (500 km al suroeste de la Caracas).

El turbohélice ATR42 de la empresa venezolana Santa Bárbara se estrelló luego de despegar, contra una pared rocosa de la cordillera andina, conocida como "La cara del indio", a 10 km del aeropuerto de Mérida y 4.200 mt de altitud.

El aparato de fabricación franco-italiana, construido a fines de los años 80, cubría la ruta Mérida-Caracas.

Las imágenes aéreas del desastre obtenidas por la AFP muestran un pequeño extremo la cola del avión con el logo de la compañía Santa Bárbara enterrada y el fuselaje desintegrado en incontables pequeños restos, tres cuerpos y la mitad de un torso carbonizados.

"El avión quedó prácticamente desintegrado y se observan restos, en un área escarpada", dijo Rivero, tras un sobrevuelo.

El estadio de Mérida ha sido acondicionado para depositar los restos de las víctimas y el trabajo de identificación de los médicos forenses.

Los familiares de las víctimas se encuentran en un hotel de Mérida, recibiendo atención médica y psicológica, dijo la empresa, que ha solicitado registros médicos y odontológicos de los restos para su identificación.

Ninguna torre de control recibió llamados de emergencia por parte del piloto de la aeronave, capitán Albino Garavito, que tenía ocho años volando con la aerolínea.

La Compañía Santa Bárbara Airlines, fundada en Maracaibo en 1995, no había sufrido hasta ahora ningún accidente y además de vuelos locales realiza vuelos internacionales a ocho destinos, entre ellos Madrid, Miami, Aruba y Tenerife.