•   LA PAZ / AFP  |
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Las principales ciudades de Bolivia estaban paralizadas este jueves por un paro de transporte y barricadas en protesta contra un alza de hasta 80% en los combustibles, en un creciente descontento que el presidente Evo Morales intentó paliar con aumentos salariales.

El Alto, la ciudad-dormitorio vecina a La Paz y principal feudo electoral de Evo Morales, lideraba las protestas con la movilización de miles de personas que montaban barricadas con llantas quemadas y apedreaban edificios de organizaciones afines al mandatario, comprobó un periodista de la AFP.

A Morales “así como lo hemos subido, igual le vamos a bajar”, dijo a la AFP Patricia Coyo, una lavandera de 30 años que salió a bloquear las calles, en una situación que amenaza con desbordarse.

En La Paz, donde el Palacio Presidencial era resguardado por militares, el transporte colectivo virtualmente había desaparecido desde temprano y la población tenía dificultades para trasladarse. En las tiendas había largas filas de ciudadanos en busca de alimentos, que comienzan a escasear.

En Cochabamba, a 400 km de La Paz, los camioneros instalaron sus vehículos en las intersecciones de las calles de acceso impidiendo la circulación.

Santa Cruz de la Sierra, la capital económica del país (900 km al este de Bolivia), también quedó muy afectada por el paro del transporte y organizaciones cívicas anunciaban marchas para más tarde este jueves.

Morales intenta mitigar alza
Las protestas son contra un decreto anunciado el domingo pasado por el gobierno que subió el diesel en 73% y la gasolina en 83%.

Desde entonces los transportistas decidieron aumentos de hasta 100% en sus tarifas.

En un principio el gobierno pretendió sin éxito reducir el aumento en 30%, pero este jueves Morales permitió que sean los transportistas quienes decidan sus tarifas, convencido de que la ley de oferta y demanda obligará a bajar los precios de los pasajes.

Entre los transportistas “va a haber una competencia, van a hacer bajar las tarifas”, dijo Morales.

El miércoles el presidente justificó el alza en la gasolina, señalando que al año el país perdía 150 millones de dólares que se iban en combustible contrabandeado a los países vecinos.

Bolivia tiene un consumo de 35.000 barriles diarios de crudo, y en 2010 sólo ha producido unos 4.500 barriles diarios. El faltante es importado principalmente de Venezuela o Argentina.

Para mitigar el alza, Morales decidió un aumento de 20% en el salario de las Fuerzas Armadas, la Policía y los funcionarios de la salud y la educación.

El presidente también anunció otras medidas, como incentivos a campesinos, seguros de cosecha y duplicación de primas para empleados oficiales.

Plantean referendo
El líder opositor y ex aliado del gobierno, Juan del Granado, planteó un referendo para dirimir acerca del alza del combustible.

“Frente al desencanto, frente a la desilusión, frente a la protesta de la gente, frente a la improvisación de su gobierno planteamos que se convoque a referéndum” para mantener o no la vigencia del decreto de alza de tarifas, propuso Del Granado.

“Presidente Evo Morales no le tengamos miedo al criterio de la gente, vayamos a consultar a la gente”, señaló.