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  • AFP

Luiz Inacio Lula da Silva entregó a su heredera política, la presidenta Dilma Rousseff, la banda presidencial verde y amarilla, en el punto culminante de la ceremonia de traspaso de mando a las puertas del palacio de Planalto, ante miles de brasileños y autoridades invitadas.

Varios miles de brasileños, conglomerados en la Plaza de los Tres Poderes frente al Palacio, asistieron con vítores y ovaciones a la escena de despedida del más popular mandatario de Brasil y la ascensión al poder de la primera presidenta mujer de la nación suramericana.

Tras jurar el cargo en el Congreso y en una tregua de la lluvia, Dilma Rousseff llegó al Palacio presidencial en el Rolls Royce abierto acompañada de su hija.

Subió a pie la rampa que conduce a la entrada principal del marmóreo y acristalado palacio, acompañada del vicepresidente Michel Temer, a las puertas del cual la esperaba Lula, quien poco antes había sido recibido con vítores y gritos de "Olé, Olé, olá, Lula, Lula", tanto por las autoridades dentro del palacio como por las multitudes fuera.

Lula abrazó emotivamente a Rousseff, quien fue su mano derecha en el gobierno como jefa de Gabinete, y levantó los brazos de la flamante presidenta y del vicepresidente en señal de victoria.

Con la transferencia de la banda presidencial, seguida del discurso a la nación de la nueva presidenta, concluye las ceremonias de investidura.

Tras el traspaso del mando, Lula tenía previsto dejar la capital y viajar a su ciudad en el área metropolitana de Sao Paulo, donde tiene su domicilio particular e iba a ser recibido con una fiesta en la calle.