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  • AFP

El ejército y los servicios de socorro australianos trabajaban hoy para ayudar a la población del noreste del país afectada por inundaciones sin precedentes y que provocaron tres muertos, cuando se espera que lo peor está por venir en varios lugares.

Las autoridades estiman en 200.000 el número de personas afectadas por súbitas crecidas, que inundaron 22 poblados rurales y dejaron bajo el agua una región tan grande como Francia y Alemania sumadas.

Hoy, el ejército llevaba por avión alimentos y medicinas hacia Rockhampton, ciudad costera de 75.000 habitantes situada en el Estado de Queensland (noreste), que podría quedar completamente aislada del mundo.

El aeropuerto estaba cerrado mientas que las rutas al sur y al oeste de la ciudad estaban bloqueadas por las inundaciones. El nivel del agua debería seguir aumentando hasta el miércoles, según las autoridades de la ciudad.

Entregarán fondos a sectores más afectados
La primera ministra australiana Julia Gillard anunció que se entregarán fondos de urgencia para los sectores más afectados por el desastre, en particular los agricultores. "Cuando las aguas se retiren, descubriremos muchos daños, pero evidentemente vamos a trabajar con el gobierno del Estado (de Queensland) para reconstruir las infraestructuras comunales", declaró la Primera ministra a los periodistas en Sydney.

El balance de víctimas aumentó a tres muertes desde que gran parte del noreste de Australia quedó clasificada como zona de catástrofe, con el descubrimiento de dos cuerpos el lunes: el de un hombre desaparecido desde el sábado en la desembocadura de un río, en el Queensland, y el de un conductor cuyo coche fue arrastrado por un torrente.

Ayer, la policía había ubicado el cuerpo de un mujer que se ahogó, cuyo automóvil también fue arrastrado por el agua. Según Alistair Dawson, un alto responsable de la policía de Queensland, las inundaciones podrían durar aún un mes, con algunos sectores del noreste que podrían salir bien parados, mientras que otros deben prepararse para lo peor.

En Bundaberg, en el sureste de Queensland, las operaciones de limpieza ya habían comenzado, pero otras ciudades, como Theodore y Condamine, seguían desiertas pues los habitantes no habían sido autorizados para volver a sus domicilios.

Desde fines de noviembre en Australia, diez personas en total han muerto debido a las lluvias torrenciales y las inundaciones. Los sectores económicos más afectados son la agricultura y la minería, pero también el turismo y las pequeñas empresas. El mal tiempo también provocó el desplome del techo de un cine en Bathurst, a 175 km al oeste de Sydney, dejando heridas leves a 36 personas.