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Susana Villarán, una activista de derechos humanos peruana, asumió ayer lunes la Alcaldía de Lima para los próximos cuatro años, marcando así el retorno de la izquierda a una de las capitales más pobladas de América Latina, tras 25 años alejada del poder.

Villarán inició sus funciones durante una ceremonia celebrada en la alcaldía limeña a la que asistieron el presidente, Alan García, y el ex secretario general de Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, entre otros.

Educadora, Villarán es la primera mujer que llega a la Alcaldía de Lima desde que en 1963 el cargo es decidido en elecciones populares.

La nueva alcaldesa es una conocida militante de la Teología de la Liberación, lo que provocará más de un contrapunto con el ultraconservador arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, miembro del Opus Dei.

Candidata del partido Fuerza Social (centro izquierda), Villarán ganó las elecciones de octubre pasado con 38,29% de los votos válidos.

El caótico transporte público y la seguridad ciudadana en Lima, con más de ocho millones de habitantes, asoman como sus mayores retos, admitió Villarán en un discurso que fue transmitido por la televisión estatal.

Aire fresco a política peruana

Su llegada a la alcaldía representa una inyección de aire fresco a la política peruana, que ve retornar a la izquierda a posiciones de poder que no detentaba desde que el socialista Alfonso Barrantes fue alcalde de Lima de 1983 a 1986 durante el auge de la izquierda en Perú.

Este retorno se produce en un año en que los peruanos votarán por un nuevo presidente en abril, lo que ha desatado además especulaciones un renacer de la izquierda como fuerza electoral a mediano plazo.

“Villarán representa el retorno de la izquierda, pero ello no significa el reposicionamiento de esta ideología en el escenario porque la gente no votó por ella por su tendencia política sino por su simpatía”, dijo a la AFP el analista Fernando Rospigliosi, Sociólogo y ex ministro del Interior entre 2003 y 2004.

“Esto tiene que ver con lo que ocurre en el Perú, donde los partidos casi no existen y las tendencias ideológicas importan muy poco al electorado que vota por personas o caudillos”, agregó.

De este modo “su gestión no va implicar un resurgimiento de la izquierda ni mucho menos. Su desempeño podría ayudar a relanzar a la izquierda, pero eso es muy difícil de predecir”, aseguró Rospigliosi.