•   ISLAMABAD / AFP  |
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El gobernador de Punyab, Salman Taseer, que dirigía la provincia políticamente más importante de Pakistán, considerado una voz moderada del partido presidencial, fue asesinado a tiros ayer martes.

Taseer, de 66 años, murió en el hospital al que fue trasladado tras resultar herido durante el tiroteo en un mercado cercano a su domicilio, en la capital. En el lugar, el suelo estaba ensangrentado y había restos de municiones, comprobó la AFP.

Según las primeras informaciones brindadas por la Policía, uno de los guardias del gobernador habría matado a Taseer, y posteriormente se habría entregado a las autoridades policiales.

El gobernador de la estratégica provincia de Punyab, limítrofe con el estado de India del mismo nombre, era considerado una voz moderada del Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) del presidente Zardari y de su primer ministro Yousuf Raza Gilani, que condenó inmediatamente el atentado y decretó tres días de duelo nacional.

Según el Ministerio del Interior, Taseer fue asesinado porque se opuso a la ley que castiga la blasfemia con la pena de muerte, que cuenta con el respaldo de numerosos partidos y organizaciones conservadoras.

“Quienes cometieron este crimen odioso deben ser castigados”, afirmó el presidente Asif Ali Zardari.

Por su parte, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon condenó el asesinato, según el portavoz de la ONU Martin Nesirky.


Crisis por Ley
sobre la Blasfemia
El atentado se produjo momentos después que el líder de la oposición paquistaní, Nawaz Sharif diera un plazo de tres días al primer ministro para adoptar reformas claves, y evitar que el partido oficialista sea excluido del gobierno de la importante región de Punyab.

“El Primer Ministro debe decirnos en un plazo de 72 horas si puede hacerlo. Si no dice o no puede hacer nada, entonces haremos secesión en Punyab”, afirmó Sharif en rueda de prensa, justo antes del atentado.

La controvertida Ley sobre la Blasfemia ha sido el centro de atención en las últimas semanas, después de que una campesina, una cristiana madre de cinco hijos, fuese condenada en noviembre a la pena de muerte por haber blasfemado al profeta Mahoma.

La mujer, Asia Bibi, apeló la sentencia y espera una decisión del alto tribunal en Lahore, capital de la provincia paquistaní de Punyab.

Numerosos países y organismos internacionales, así como el Papa Benedicto XVI y diferentes políticos y asociaciones paquistaníes, han presionado al presidente Zardari para que la indulte y modifique la ley.

A pesar de la existencia de la ley, ninguna persona ha sido ejecutada en Pakistán por blasfemia. En la mayoría de casos las sentencias han sido conmutadas en la apelación.

Sin embargo, los llamados a modificar la ley han sido condenados con firmeza por partidos conservadores e influyentes movimientos religiosos que convocaron a miles de manifestantes en varias ciudades paquistaníes e hicieron un llamado a la huelga general, advirtiendo que el desorden se impondría si se cambiaba la ley.