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  • AFP

El asesinato del gobernador de la provincia de Punyab, uno de las voces moderadas más reconocidas de Pakistán, es un duro golpe para los sectores liberales y muestra el avance de las ideas islamistas en todos los sectores de la sociedad paquistaní, señalaron varios analistas.

El asesinato de Salman Taseer, el crimen político más importante desde el asesinato de Benazir Bhutto en 2007, ocurrió en martes en Islamabad, cuando un miembro del comando élite encargado de custodiarle le disparó 30 veces.

Poco después su agresor, Malik Mumtaz Hussain Qadri, se entregó a la justicia, confesando haber asesinado al gobernador porque se había pronunciado a favor de una enmienda a la actual ley contra la blasfemia, a la que se han opuesto los grupos conservadores y los movimientos religiosos.

El hecho de que un policía que integra una unidad de élite del gobierno pueda compartir la ideología de extremistas religiosos muestra hasta qué punto el islamismo ha ganado terreno en Pakistán. "Esta muerte demuestra que los extremistas no necesitan formar parte de los talibanes", sino que "están presentes en todas partes y bajo todas las apariencias", escribió el miércoles el diario en inglés The News.

En las últimas décadas Pakistán se ha ido deslizando hacia el islamismo. Ese proceso, favorecido inicialmente por el apoyo de Islamabad -con la ayuda financiera de Estados Unidos y Arabia Saudita- a los muyahidines afganos que luchaban en nombre de la religión contra los "infieles" invasores soviéticos, se ha agudizado desde la caída del régimen talibán en el vecino país.

Zonas tribales se convirtieron en santuario de rebeldes islamistas
Desde 2001, las zonas tribales en el noroeste de Pakistán -que marcan la frontera entre los dos países- se convirtieron en el santuario de rebeldes islamistas y de sus aliados Al Qaida. Además, parte del poderoso ejército paquistaní ha sido acusado de apoyar extremistas tanto en Afganistán como en la Cachemira india. "Ya no se puede debatir racionalmente en Pakistán", declaró Zafarulá Khan, director del Centro de Estudios Independientes para la Educación Cívica.

Actualmente la tasa de alfabetismo en Pakistán es de un 50%, y con frecuencia de 40% en las mujeres de ciertas zonas del noroeste. En ausencia de una educación gratuita universal, muchas personas humildes se han visto obligadas enviar a sus hijos a las miles de escuelas coránicas (madrasas) que tienen un discurso extremista.

Taseer, miembro del Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) actualmente en el poder, había sido uno de los pocos políticos en pronunciarse a favor -junto con varias organizaciones de defensa de los derechos humanos- de una enmienda a la ley sobre la blasfemia, que prevé hasta la pena de muerte como castigo.

Miles asisten a funeral
Después de la multitudinarias manifestaciones organizadas por sectores religiosos para protestar por la modificación propuesta, el PPP del primer ministro Yusuf Raza Gilani -de tendencia secular- señaló que no pensaba tocar la ley. Miles de personas salieron a las calles para asistir a los funerales del gobernador de Punyab, pero su muerte fue saludada por algunos círculos religiosos conservadores.

Hoy, Jang, el diario en urdu más importante de Pakistán publicó en su primera página un llamado de 500 responsables religiosos instando a la población a no llorar la muerte de Taseer.

El día anterior, miles de internautas habían escrito mensajes saludando el asesinato de Taseer en la red social Facebook, lo que según muchos analistas comprueba que el islamismo ha ganado partidarios hasta en los sectores más educados de la sociedad paquistaní, el de quienes tienen acceso a internet.

La muerte del gobernador "es un grave revés para las fuerzas democráticas en Pakistán", señaló el abogado de la Corte Suprema y militante liberal Anees Jillani, ya que ha "instalado el miedo en el seno de la población e incluso de los medios de comunicación".