•   LA HABANA / AFP  |
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Leticia es enfermera desde hace 20 años en un centro geriátrico de La Habana con un sueldo que apenas le da para mantener a sus hijos. Pero no sabe hacer otra cosa y teme perder su empleo luego de que el gobierno cubano iniciara esta semana el recorte de 500,000 puestos estatales.

“¿No es fácil lo que viene, a dónde voy a ir? Independientemente de la preocupación, veo mucha incertidumbre”, declaró a la AFP Leticia Albert, de 40 años.

Aunque se queja del salario de 512 pesos (unos 20 dólares) que recibe al mes, la mujer está preocupada porque lleva sólo cuatro años en el Centro Geriátrico de La Habana Vieja y cree que los más nuevos serán los primeros en ser despedidos.

Según Leticia, “unos cinco” trabajadores quedaron cesantes hace unos meses, cuando se aplicó una primera reducción de la nómina del centro, aunque la administración aún no ha anunciado los nuevos despidos, se sabe, dice, que “la segunda será grande”.

“Eso se anuncia en una reunión con los trabajadores que aún no se ha hecho, pero sabemos que van a eliminar más personal”, añadió Leticia quien tiene dos hijos.

El gobierno de Raúl Castro anunció en octubre la eliminación de 500,000 empleos estatales antes del 31 de marzo, en la primera fase de un plan para eliminar en los próximos tres años a más de un millón que sobran en el Estado (20% de la fuerza laboral cubana), entre ellos 22,000 en Salud Pública, según datos oficiales.

“Las plantillas infladas”

El recorte de las llamadas “plantillas infladas”, uno de los males que arrastra la economía cubana, comenzó a aplicarse oficialmente el martes por los ministerios de la Industria Azucarera, Agricultura, Construcción, Salud y Turismo, según anunció el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC, única), Salvador Valdés.

“Nerviosismo no existe, pero preocupación sí. Es un tema que no se puede pasar por alto”, pues “nadie sabe a quien le puede tocar”, dijo Yanelys Coello, quien trabaja como cajera en el café El Escorial, del Centro Histórico de La Habana, donde hasta la fecha “ningún trabajador quedó despedido”.

El portero del café, Rolando Garrido, de 34 años, graduado de técnico en Agronomía en 1995, también tiene “preocupación”, pero es optimista en que si queda cesante encontrará otro empleo.

“Hay mil gentes preocupadas, pero soy idóneo (requisito fundamental a la hora de aplicar los despidos según la CTC) y yo trabajo en cualquier parte. En última instancia, regreso a la agricultura”, dijo sonriente.

“Tenemos que evitar violaciones, paternalismo, favoritismo y cualquier otra tendencia negativa”, dijo entonces Valdés, al referirse al proceso de selección de los cesantes -a cargo de comisiones de expertos-, que abarcará gradualmente a todos los sectores de la Isla.