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  • AFP

Numerosos coptos de Egipto celebrarán hoy por la noche y mañana la Navidad ortodoxa en las iglesias, bajo fuertes medidas de seguridad, pocos días después del atentado delante de una iglesia en Alejandría que dejó 21 muertos en la noche de Año Nuevo.

Unos 70.000 policías y reclutas serán desplegados para la vigilancia de iglesias para esta ocasión, con vehículos blindados y especialistas de explosivos, informaron los servicios de seguridad egipcios.

Se instalaron también barreras de seguridad para impedir que los vehículos estacionen y controles en las entradas de los edificios.

En Alejandría, el número de policías destinados a la vigilancia de la iglesia de los Santos, donde tuvo lugar el atentado, fue duplicado en previsión de las celebraciones hoy por la noche.

Insalan cámaras de vigilancia
Otro lugar expuesto es la catedral de El Cairo donde el patriarca copto ortodoxo, Shenouda III, oficiará esta noche una misa de víspera de Navidad ante miles de fieles. En Moqatam, el barrio pobre de los traperos (zabbaline) de El Cairo, en su mayoría cristianos, fueron instaladas cámaras de vigilancia cerca de la iglesia de San Simón, donde se esperan 3.000 personas el jueves por la noche.

Los musulmanes señalaron también que asistirían a las misas, o participarían de forma voluntaria a la protección de los templos, para expresar su solidaridad con los cristianos. El día de la Navidad ortodoxa, mañana, coincide con la jornada de oraciones de los musulmanes.

La seguridad será también reforzada en otros lugares considerados sensibles como las estaciones turísticas, ya atacadas en el pasado, según el diario gubernamental Al Ahram.

En otros países que cuentan con presencia de coptos, como Francia, Canadá, Holanda o Alemania, se han protegido los lugares de culto de esta comunidad. Los coptos representan entre 6 y 10% de los 80 millones de la población de Egipto, de mayoría musulmana sunita. Son la minoría cristiana más importante de Oriente Medio.

Buscan identificar a un kamikaze
Respecto a la investigación sobre el atentado, el ministerio de Interior difundió ayer un fotografía reconstituida de la cara de un desconocido, el supuesto kamikaze. La policía espera que la publicación de esta foto, realizada a partir de una cabeza encontrada en el lugar de la matanza, ayudará a identificarlo.

El hombre, quizá disuadido de entrar en la iglesia al ver a los policías en la entrada, hizo estallar su cinturón de explosivos cuando los fieles empezaron a salir de la misa, poco después de medianoche.

Según las autoridades egipcias, en la organización del ataque, todavía sin reivindicar, hay "manos extranjeras", aunque los primeros informes de la investigación muestran que el explosivo era de fabricación local.

El atentado, perpetrado dos meses después de que un grupo próximo a la rama iraquí de Al Qaida amenazara a los cristianos de Egipto, provocó numerosas manifestaciones de coptos, en El Cairo y en Alejandría principalmente, con altercados con la policía.

Los dirigentes egipcios y las principales autoridades religiosas del país, cristianas y musulmanas, condenaron la masacre y multiplicaron los llamamientos a la calma y la unidad nacional.

En el extranjero, numerosos gobiernos y responsables religiosos -del papa Benedicto XVI al gran muftí de Arabia Saudita, Sheij al Sheijau- denunciaron el atentado.