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  • AFP

La Iglesia católica venezolana expresó el viernes su preocupación por la "radicalización" del proyecto político del presidente Hugo Chávez, manifestada, según los responsables eclesiásticos, en un reciente paquete de leyes que "estrecha los márgenes de diálogo en el país".

"El gobierno, lejos de acatar la voluntad popular, aceleró la radicalización a través de la aprobación apresurada de un paquete de leyes por la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral)", dijo el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Ubaldo Santana.

Antes de terminar la legislatura el 5 de enero, el Parlamento saliente, dominado por el oficialismo, aprobó con urgencia más de 20 polémicas leyes sobre temas como medios de comunicación, sector bancario o aumento del poder a las asociaciones comunitarias.

Además, concedió a Chávez poderes excepcionales para legislar por decreto sobre cuestiones muy diversas hasta mediados de 2012.

Por rumbo equivovado
"Estas acciones polarizan aún más la sociedad política, incitan al surgimiento de situaciones de conflicto político y estrechan los márgenes de diálogo y negociación", agregó Santana en un mensaje dirigido a la comunidad eclesiástica venezolana.

Según el responsable, estas leyes fueron "aprobadas sin respetar los pasos reglamentarios" y "desconocen explícitamente la expresión mayoritaria de los electores en el referendo de 2007", en el que se rechazó una amplia reforma constitucional impulsada por Chávez.

Refiriéndose a la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional, donde la oposición tiene 40% de los escaños, Santana consideró que los parlamentarios, que protagonizaron duros enfrentamientos verbales, van "por un rumbo equivocado si no superan la intolerancia y no se ponen de acuerdo para construir consensos".

Durante los casi 12 años del mandato de Chávez, la Conferencia Episcopal Venezolana ha cuestionado en varias oportunidades la gestión gubernamental y el jefe de Estado no ha escatimado insultos para sus responsables.

En julio, el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, señaló que Chávez quería llevar al país "por el camino del socialismo marxista, que es totalitario, y conduce a una dictadura".

En ese momento, Chávez le llamó "troglodita" y pidió revisar los privilegios del Vaticano en el país.