•   BEIRUT / AFP  |
  •  |
  •  |
  • END

El gobierno de unión en Líbano se desmoronó ayer miércoles con la renuncia de los ministros del movimiento chiita Hezbolá y sus aliados, sumiendo al país en una crisis vinculada con la investigación sobre el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, padre del actual jefe de gobierno.

Las dimisiones fueron anunciadas en el mismo momento en que el presidente estadounidense Barack Obama recibía al primer ministro libanés Saad Hariri en la Casa Blanca.

Posteriormente Hariri viajó a París, donde el jueves debe reunirse con el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien “reafirmó su apoyo a las autoridades e instituciones libanesas”.

La Casa Blanca afirmó que la dimisión del Hezbolá demostraba “su propio miedo y su decisión a bloquear” las instituciones.

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, de gira por el Golfo, acusó al partido chiíta de querer “socavar la justicia” y poner en peligro la estabilidad de Líbano.

La jefa de la diplomacia estadounidense entró en contacto de inmediato con dirigentes franceses, sauditas, egipcios y de otros países para destacar la necesidad “de que haya un consenso internacional sobre la necesidad de sostener el Tribunal” Especial para el Líbano (TSL), según un responsable.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lanzó un llamamiento a la calma en Líbano y reiteró su “pleno apoyo” al TSL.

Renuncia en masa

“Los diez miembros de la oposición han presentado su renuncia al gobierno; se espera que el presidente de la República (Michel Suleiman) tome rápidamente las medidas necesarias para formar un nuevo gobierno”, dijo el ministro de Energía Gebran Basil, rodeado de los ministros dimisionarios.

El gobierno de Líbano, que cuenta con 30 ministros, se derrumba si más de una tercera parte de sus miembros se retira, según la Constitución libanesa.

Hariri se convierte así en primer ministro interino hasta la formación de un nuevo gobierno, y se cree que puede ser nombrado en ese cargo nuevamente ya que su campo dispone de mayoría parlamentaria.

El presidente de la República procederá a consultas con los diferentes grupos parlamentarios para nombrar al nuevo jefe de gobierno.

“El otro campo (el de Hariri) se ha plegado a las presiones extranjeras y sobre todo estadounidenses”, acusó Basil.

El Hezbolá, que teme que algunos de sus elementos sean acusados por el TSL del asesinato de Rafic Hariri, había dado un plazo de “algunas horas” al gobierno de Saad Hariri para tomar una decisión sobre este “tribunal que divide al país”.

Dicho Tribunal, que divulgará próximamente su acta de acusación en este asesinato, provocaba desde hace meses una dura pugna entre Hariri, que defiende su investigación, y el partido chiita, que acusa a la instancia de “estar a sueldo de Israel y Estados Unidos” y de basarse en “falsos testimonios”.

“Con esta dimisión se busca paralizar al Estado, y destruir el tribunal internacional (...). Creen que intensificando sus presiones van a conseguir doblegarlo (a Saad Hariri), pero esos intentos van a fracasar”, dijo a la AFP Mohamed Rahhal, ministro de Medio Ambiente, y cercano al primer ministro añadió.

La situación actual recuerda a la de 2006, cuando seis ministros del Hezbolá dimitieron del gobierno de Fuad Siniora, cercano a Saad Hariri, en un contexto de crisis política y de divergencias sobre la implementación de un tribunal internacional para juzgar a los asesinos de Rafic Hariri.