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  • EFE

El ex gobernante hondureño Manuel Zelaya tildó hoy de "correcta" la reforma constitucional aprobada en Honduras y dijo que su aprobación demuestra que el golpe de Estado que lo sacó del poder en 2009 carecía de "razones jurídicas".

"Se ha demostrado una vez más, de forma contundente, irrefutable, que las causas del golpe de Estado en Honduras nunca fueron causas jurídicas", afirmó el ex mandatario hondureño en una entrevista telefónica.

La enmienda aprobada el martes permite convocar un referendo sobre los artículos inamovibles de la Constitución, incluido el que prohíbe la reelección, algo que pretendía Zelaya, según sus detractores, mediante la "consulta popular" declarada ilegal que iba a celebrar en junio de 2009, cuando los militares lo derrocaron.

Zelaya, que reside en República Dominicana desde el 27 de enero del año pasado, cuando salió de la Embajada de Brasil con un salvoconducto del presidente hondureño, Porfirio Lobo, subrayó que "lo que está haciendo el Congreso Nacional hoy es correcto".

"Está reconociendo (que) estas consultas abiertas son constitucionales y son legales, y está reconociendo la soberanía popular", declaró el ex presidente.

El derrocamiento de Zelaya
La "encuesta" que impulsaba en junio de 2009 fue utilizada "como argumento espurio para dar el golpe de Estado", que solo tuvo por objetivo detener "la asociación de Honduras con todo el proceso" de reformas socialistas que a su juicio "necesita" el país "para buscar la unidad".

Su derrocamiento, impulsado por "grupos de poder de Honduras y Washington", buscó entorpecer "la apertura" hacia el socialismo que se vive en Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y Brasil, argumentó.

El derrocamiento de Zelaya sumió a Honduras en una profunda crisis política y provocó su marginación por gran parte de la comunidad internacional, incluyendo su suspensión de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El presidente Lobo aseguró hoy que la reforma, impulsada por el oficialismo, no es porque quiera quedarse en el poder, como a su juicio quería Zelaya.

"No mezclemos el agua con el aceite porque no se puede", pidió Lobo a los periodistas que le preguntaron por qué ahora es bueno lo que fue malo cuando Zelaya lo intentó.