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  • EFE

Los rumores sobre la supuesta ruptura de una represa y de saqueos generalizados aumentaron hoy el caos en las ciudades del estado de Río de Janeiro castigadas en los últimos cuatro días por lluvias y deslizamientos de tierras que han dejado al menos 511 muertos, informaron fuentes oficiales.

Decenas de habitantes y hasta socorristas en Nueva Friburgo, una de las ciudades más afectadas por la tragedia, reaccionaron con pánico y correrías a un rumor sobre la ruptura de una represa ubicada a pocos kilómetros de la ciudad.

La falsa noticia y las advertencias de que las aguas podían inundar el centro del municipio se propagaron rápidamente y hasta los fusileros navales que ayudan en las tareas de rescate llegaron a pedirle a diferentes personas que buscasen refugios en lugares elevados.

Pese a que la alcaldía desmintió la información, los militares que trabajan en el hospital de campaña montado por la Marina en la ciudad abandonaron sus lugares y algunas edificaciones oficiales fueron evacuadas. Hasta los funcionarios de un peaje próximo a la ciudad llegaron a bloquear el paso en una importante carretera, incluso de los vehículos de apoyo de los socorristas, ante el temor de que las personas se dirigieran hacia la supuesta área inundada.

Imágenes de redes de televisión mostraron a varias personas que corrían y lloraban desesperadas, así como conductores que abandonaban sus vehículos.

"No hay grietas"
Las autoridades aclararon que no hay grietas o problemas que permitan temer la ruptura de la represa. "La prensa viene diciendo que es el mayor desastre de Brasil y las personas están en pánico. Está todo el mundo con miedo, pero no pasó de un rumor", declaró el secretario municipal de Comunicación, David Massena, citado por la oficial Agencia Brasil.

En la vecina Teresópolis las correrías fueron provocadas por los rumores de que algunas tiendas del centro de la ciudad estaban siendo saqueadas por delincuentes. La asesoría de prensa de la alcaldía informó de que los rumores se expandieron tras dos intentos de asalto a tiendas de aparatos de telefonía que fueron frustrados por la policía. "No hubo saqueos pero las personas entraron en pánico y eso generó confusión. El rumor generó pánico", afirmó el alcalde de Teresópolis, Jorge Mario.

Pese a la rápida aclaración varios comerciantes en el centro de Teresópolis llegaron a cerrar sus puertas y algunas personas llegaron a correr para huir de los supuestos saqueadores.

Seguridad garantizada
El comandante de la policía en la ciudad, teniente coronel Julio César Mafia, afirmó que la seguridad está garantizada y que la vigilancia policial fue reforzada con la llegada de 225 miembros de la Fuerza Nacional de Seguridad.

Según los últimos balances divulgados por los municipios más afectados, las inundaciones y principalmente los deslizamientos de tierra, que sepultaron numerosas viviendas construidas en las faldas de las montañas, provocaron 228 muertes en la ciudad de Teresópolis, 225 en Nueva Friburgo, 39 en Petrópolis y 19 en Sumidouro.

De acuerdo con cifras de las Naciones Unidas citadas hoy por la prensa, por el número de muertes, la de esta semana es la segunda mayor tragedia natural en la historia de Brasil, apenas superada por la provocada por las inundaciones de enero de 1967, cuando las víctimas llegaron a 785. El número de víctimas puede ser mayor debido a que los bomberos todavía no han podido acceder a locales que quedaron aislados por la destrucción de puentes y de carreteras, y por las toneladas de tierra, lodo y piedras que cubrieron áreas urbanizadas en las montañas.

Las autoridades también temen que la situación se agrave debido a que los meteorólogos prevén que las lluvias proseguirán en los próximos días.