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  • AFP

Pobladores de la región montañosa próxima a Rio de Janeiro, devastada hace tres días por deslizamientos de lodo que provocaron 555 muertos, buscaban este sábado reorganizar sus vidas en medio a un escenario desolador donde faltan agua, alimentos y medicamentos.

De acuerdo con los últimos números de la Defensa Civil, el número de desalojados por el desastre ya llega a 14.000 personas, que en su mayoría se acomodan ahora en gimnasios y espacios públicos de las ciudades más afectadas en la región.

El gobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, decretó un luto oficial de siete días a partir del lunes, al tiempo que autoridades y la prensa local hacen constantes llamados a la población para que efectúe donaciones de sangre, agua potable, alimentos y medicamentos.

Según los bomberos, la lluvia disminuyó el sábado pero el suelo permanece saturado de agua, y por lo tanto se mantienen elevados los riesgos de nuevos deslizamientos de lodo.

Por lo menos una decena de zonas agrícolas aún se encuentran aisladas, y a medida que los equipos de rescate lleguen a esas zonas el saldo de víctimas fatales se hará mas elevado, alertaron las autoridades.

La ciudad de Nova Friburgo, unos 140 km de Rio de Janeiro, es la más afectada por las avalanchas de lodo y piedras desprendidas de los cerros a causa de las lluvias.

"Personas desorientadas deambulan por las calles. Parece que ha habido una guerra. Hay vehículos que fueron sepultados por los torrentes de lodo con personas adentro", expresó Alan Amaral, poblador de Nova Friburgo, a la red de TV GloboNews.

Sin servicios Básicos
Hoy el 35 por ciento de los habitantes de la ciudad aún no poseía servicio de electricidad ni de agua potable. En toda la ciudad faltan alimentos, combustible (inclusive para los equipos de rescate) y medicamentos.

Las calles de esa ciudad apacible, un tradicional centro turístico por su clima agradable, se veían este sábado transformadas en un escenario de ruina y caos.

Muchos pobladores tratan de abandonar la ciudad, pero el combustible pasó a ser racionado, y enormes filas se formaron ante los puestos de venta.

El viernes, rumores sobre la rotura de una represa próxima provocó escenas de pánico en la ciudad, hasta que los bomberos controlaron la situación. En Teresópolis, a unos 100 km de Rio de janeiro, el número de víctimas fatales ya se eleva a 240.

"Algunos negocios del centro de la ciudad reabieron sus puertas este sábado, pero los hombres de la Guardia Nacional patrullan las calles para evitar los saqueos", indicó un fotógrafo.

En el cementerio local los equipos trabajaban sin cesar para sepultar los cuerpos ya identificados.

"Hay un perro, llamado Leao, que no sale de la tumba de su dueña, Cristina Maria de Santana, que fue sepultada hace ya dos días", añadió el fotógrafo.

Un juez de Teresópolis, José Ricardo Aguiar, ordenó que los cuerpos que llegan al Instituto Médico Legal (la morgue) sean depositados en camiones frigoríficos por lo menos durante un mes, para permitir su identificación por parte de parientes. La morgue local sólo tiene capacidad para 14 cuerpos.

En tanto, la solidaridad se organiza y varias toneladas de alimentos ya fueron recogidos por la Defensa Civil. La tragedia provocó una enorme cadena de voluntarios para ayudar en las tareas de recoger y distribuir las donaciones.

En Rio de Janeiro, unas mil personas donaron sangre el viernes, y este sábado los centros que recogían nuevas donaciones se hallaban repletos, constató.