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  • AFP

El presidente venezolano, Hugo Chávez, sugirió que podría renunciar en mayo a sus poderes extraordinarios para legislar para que los diputados opositores no se sientan limitados en sus atribuciones y apostó por construir un diálogo constructivo con sus detractores políticos.

En la presentación de su balance anual ante el Parlamento, Chávez, quien a menudo desconoce a los que no comparten su proyecto político y les dirige severas críticas, aseguró que recibía "con gusto" la presencia de diputados opositores en la Cámara, donde ocupan 40% de los escaños desde principios de enero.

"Está en manos de todos ustedes la gran responsabilidad de sembrar la semilla del diálogo, el debate y la concordia nacional (...) No perdamos esta nueva oportunidad", pidió el mandatario a todos los diputados.

Dirigiéndose a sus detractores, Chávez aseguró que no es un "demonio" ni su gobierno es una "dictadura" y que por ello está pensando en renunciar a los poderes excepcionales que la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral) saliente le otorgó en diciembre para legislar por decreto sobre varias materias hasta mediados de 2012.

"Yo soy capaz de pedir a la Asamblea Nacional la derogatoria de esa ley. Podemos hacer en cuatro o cinco meses las leyes que necesitamos para enfrentar una emergencia", aseguró.

Según el Ejecutivo, esta ley que habilita a Chávez para promulgar decretos sin necesidad de debate sobre materias diversas se justifica por la emergencia creada por las lluvias de finales de año, que dejaron 130.000 damnificados.

"El gobierno somete a consideración de esta Asamblea: el 1 de mayo podríamos ya haber terminado las leyes que estamos haciendo y para que nadie vaya a sentirse limitado os devuelvo la ley habilitante. No tengo ningún problema, voy a trabajar más duro y más rápido", aseguró Chávez.

La oposición venezolana considera que estos poderes otorgados al jefe de Estado desoyen la voluntad popular expresada en las urnas y les privan de numerosas de sus atribuciones. Esta situación también ha suscitado las críticas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de parte de Estados Unidos.

"Echemos los demonios"
"Señores de la oposición: ustedes creen que soy un verdadero demonio, con el que no se puede hablar y nosotros creemos que ustedes son unos demonios con los que no se puede hablar. Echemos los demonios y que viva lo humano, las ideas, el debate", prosiguió Chávez, quien asumió la presidencia en 1999 y ya tuvo este tipo de poderes legislativos extraordinarios en 2000, 2001 y 2008.

"Todos somos venezolanos. Ni ustedes se van a ir de aquí ni nosotros tampoco (...) Dejemos de vernos como enemigos, no estamos aquí para exterminarnos", agregó el presidente.

En un país dividido políticamente en dos partes hasta ahora irreconciliables, las palabras del jefe de Estado fueron recibidas con semblante serio por los diputados de oposición mientras eran acompañadas por risas y aplausos desde los escaños oficialistas.

Hace tan sólo diez días, cuando el nuevo Parlamento asumió sus funciones, Chávez aseguró que la oposición "nunca" volverá a ser mayoría en Venezuela y sus diputados serán "triturados por las voces de la verdad de un pueblo que combate".

"Queremos que esta revolución sea cada vez más democrática y saque a Venezuela de un laberinto sangriento, violento y catastrófico. Yo lo creo así y si no, no estaría aquí", prosiguió el presidente.

Además, el mandatario garantizó que la oposición también tiene sus espacios asegurados en los gobiernos municipales y regionales, donde también debe haber un diálogo entre diferentes fuerzas políticas.

Actualmente, sobre un total de 23 regiones, el partido oficialista, el PSUV, controla 17 Estados y 16 capitales de provincia.

Por último, Chávez mostró su desacuerdo con quienes le reprochan tener un proyecto comunista y refutó las teorías que atribuyen la recesión venezolana (-1,9% en 2010) a las estatizaciones en diversos sectores clave de la economía decretadas en los últimos tres años.

"Todo indica que hemos retomado la senda del crecimiento", se felicitó, atribuyendo las cifras negativas al retroceso del precio del petróleo y el contexto internacional de crisis.