•   RÍO DE JANEIRO / AFP  |
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Las recientes lluvias torrenciales que provocaron grandes aludes de lodo y piedras en la región montañosa de Río de Janeiro dejaron un saldo de por lo menos 610 personas muertas, según datos divulgados por la Defensa Civil este sábado.

De acuerdo con los últimos datos oficiales proporcionados a la Defensa Civil por las municipalidades afectadas, unas 14.000 personas fueron desalojadas por los equipos de rescate o perdieron sus viviendas en toda la región montañosa a unos 100 km de Río de Janeiro.

Nova Friburgo, a unos 140 km al norte de Río de Janeiro, era este sábado la más afectada con un saldo parcial de 274 víctimas fatales. Teresópolis contaba 263 muertos, Petrópolis otras 55 víctimas, al tiempo que en Sumidouro se registraron 18 muertes.

El saldo total de esta catástrofe natural, una de las peores en la historia de Brasil, aún podría elevarse a medida que los equipos de socorro lleguen a zonas aún aisladas, informaron autoridades.

“Película de terror”
Bajo una persistente lluvia, la morgue de la ciudad brasileña de Teresópolis, una de las más devastadas por el agua y deslaves, parece “una película de terror” con cuerpos apilados en estado de descomposición, olor a muerte y el más absoluto silencio.

El interior de la improvisada morgue parece “una escena de una película de terror”, dijo una trabajadora voluntaria, Michelle Tosetti. Los cuerpos acumulados se han descompuesto a tal punto que los peritos interrumpieron el sistema de identificación con fotografías, explicó Tosetti a la AFP.

Las condiciones de los cuerpos que llegaban este sábado, tres días después de la catástrofe, forzaron un cambio en los procedimientos para identificación de las víctimas por parte de sus seres queridos.

Este sábado, autoridades en Teresópolis utilizaron unas oficinas disponibles próximas a la morgue para instalar un centro especial dedicado a recoger detalles de las personas desaparecidas y eventual identificación de las víctimas.

Ahora a los familiares se les solicita que describan tatuajes, o características de la dentadura. En caso de ser necesario se les brinda un dispositivo para recoger muestras de ADN (saliva) que posteriormente serán comparadas con las de los cadáveres.

Unas 100 personas aguardaban este sábado su turno para hablar con el personal del equipo, apilándose contra el muro para protegerse de la lluvia.

Fernando Gonçalves da Silva, de 30 años, dijo que esperaba identificar a su madre, un hermano y un sobrino, todos muertos en la avalancha de agua, barro y piedras del tamaño de automóviles, que destruyó su casa en Campo Grande, cerca de Teresópolis.

“Me desperté con un ruido, era como un trueno. Me sostuve y conseguí salvar a mi esposa y a mi hijo”, relató, mostrando un tobillo herido y protegido con un vendaje. La devastación fue tan grande que la pequeña Campo Grande prácticamente fue borrada del mapa, dijo.

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