•   TEGUCIGALPA / AFP  |
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Los miembros de la nueva cúpula militar de Honduras, integrada por oficiales leales al presidente Porfirio Lobo, aunque salpicados por el golpe de Estado de 2009 contra el entonces presidente Manuel Zelaya, asumieron sus puestos ayer viernes en una ceremonia castrense.


El general René Osorio asumió como jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas en sustitución del general Carlos Cuellar, quien había asumido en enero de 2010 al pasar a retiro el general Romeo Vásquez, un actor clave en el golpe del 28 de junio de 2009 contra Zelaya.


En la ceremonia también recibieron el bastón de mando del Ejército el coronel Carlos Espinoza y de la Fuerza Aérea el coronel Wilfredo Ochoa. El jueves recibió el mando de la Fuerza Naval el capitán de navío Ramón Romero.


Todos ellos eran oficiales de alto rango cuando las Fuerzas Armadas participaron, en colusión con los líderes del Congreso y del Poder Judicial, en el golpe que derrocó a Zelaya, que fue repudiado por la comunidad internacional.

Lobo será principal “asesor”

Osorio prometió a Lobo que será su “principal asesor en materias militares, a niveles tácticos, operacionales y estratégicos”.


“Respetaremos la Constitución y las leyes que nos rigen, y seremos celosos y cuidadosos con los derechos humanos”, subrayó el general.


El gobierno de Lobo ha recibido críticas en materia de derechos humanos, pues la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington, así como varias ONG han denunciado su deterioro.


Lobo destacó en un discurso que “el traspaso de mando es una elocuente demostración del profesionalismo de la institución armada y respeto a la decisión que nos faculta el ordenamiento jurídico para nombrar al oficial a través del cual el presidente ejerce el mando de la institución”.


Las Fuerzas Armadas, que gobernaron Honduras a través de cuartelazos durante casi 20 años, devolvieron el poder a los civiles en 1982, pero hasta 1990 siguieron siendo el poder tras el trono.


Los militares cobraron nuevamente protagonismo político, cuando participaron en el derrocamiento y expulsión del país de Zelaya, comandados por el general Romeo Vásquez. El golpe contó con apoyo de los empresarios y líderes religiosos.


Los golpistas acusaban a Zelaya de pretender perpetuarse en el poder por tratar de aprobar reformas constitucionales. Afirmaban que el presidente liberal había dado un giro a la izquierda e intentaba instaurar el Socialismo del Siglo XXI del mandatario venezolano Hugo Chávez.