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  • AFP

La calma volvió hoy al centro de la capital de Túnez, sacudida la víspera por violentos enfrentamientos entre policías antidisturbios y cientos de manifestantes desalojados por la fuerza del barrio de los ministerios.

La explanada de la Kasbah, foco durante cinco días de las protestas contra el gobierno de Mohamed Ghanuchi, estaba acordonada por los militares tras la expulsión de los manifestantes que pedían la renuncia del primer ministro.

En las calles de la aledaña medina prevalecía una sensación de alivio. "Se reanuda el colegio, es importante", declaró Hocin al llevar a su hija de 9 años a una escuela del barrio. Refiriéndose a la convulsión política que desembocó en una remodelación gubernamental, agregó: "Ahora tenemos tecnócratas competentes para organizar elecciones".

"¡Basta!", exclamó un comerciante del barrio que por fin pudo abrir su tienda esta mañana. Se respiraba cierto hartazgo entre los habitantes del centro de la ciudad, donde periodistas vieron anoche a comerciantes ayudando a la policía a perseguir a los manifestantes en las callejuelas adyacentes a la avenida Habib Burguiba.

"No los queremos aquí. No vienen a manifestarse, sino a causar destrozos. Y si los comercios no abren, ¿cómo vamos a comer?", espeta Nizar, un habitante del centro que ayudó a la policía.

"Aunque no se ha terminado del todo, es el final del movimiento", estima con una gran sonrisa Ghaya el Muna, una estudiante de 20 años que hace cola con su hermana en una tienda de ropa en este primer día de rebajas en la avenida Habib Burguiba, escenario de escaramuzas anoche.