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  • EFE

Varios países expresaron su preocupación por la situación en el más poblado de los países árabes, de unos 80 millones de habitantes, que se encuentra convulsionado por una serie de protestas de la población que pide la renuncia del presidente egipcio Hosni Mubarak.


Al respecto desde Washington, el presidente estadounidense, Barack Obama, instó a Mubarak a “cumplir con sus promesas” y a no usar la “violencia contra manifestantes pacíficos, a la par que reiteró su llamada a la contención por ambas partes en las protestas que se viven en Egipto contra el mandatario Hosni Mubarak, informó la Casa Blanca.


Obama reunió a su consejo de seguridad nacional para analizar la situación en el país árabe, donde Mubarak nombró ayer al general Omar Suleimán como nuevo vicepresidente y a Ahmed Shafiq como primer ministro, en un intento de acallar las protestas contra el régimen que continúan en las calles de El Cairo por quinto día consecutivo.


El comunicado difundido por la Casa Blanca tras la reunión no ofrece ninguna reacción del presidente a los nombramientos, pero sí indica que Obama “reiteró su objetivo de oponerse a la violencia y llamar a la contención”.


Además, subrayó “su apoyo a los derechos universales, y su respaldo a pasos concretos que hagan avanzar las reformas políticas en Egipto”, tal y como expresó ayer en su conversación telefónica con Mubarak.


“Le dije que tiene la responsabilidad de dar sentido a sus palabras, de tomar pasos concretos y acciones que cumplan su promesa (de cambio). Todos los gobiernos deben mantener el poder a través del consentimiento, no de la coerción”, dijo Obama tras la llamada.

Demandan mensajes claros de Washington
Con palabras similares reaccionó a los cambios en Egipto el portavoz del Departamento de Estado de EU., Philip J. Crowley, quien pidió a Mubarak, que no limite su promesa de cambio a meros cambios de gabinete.


En Estados Unidos, donde se vivieron multitudinarias manifestaciones contra Mubarak ante la sede de Naciones Unidas en Nueva York y la embajada de Egipto en Washington, no faltan las voces que piden a Obama un mensaje más claro contra el dirigente egipcio.


En un editorial The Washington Post opinaba que el gobierno estadounidense “debería dejar los llamados a la reforma política y centrarse en preparar la implementación pacífica de la plataforma de la oposición”. Por el momento, la única acción concreta del Gobierno ha sido la de someter a revisión la ayuda que provee a Egipto, que asciende a 1.500 millones de dólares anuales.


Mientras en Londres, Inglaterra, el primer ministro británico, David Cameron, llamó por teléfono al presidente egipcio, Hosni Mubarack, para que adopte “pasos valientes” hacia la construcción de una “democracia legitimada”, según un portavoz de Downing Street, residencia y despacho oficial del jefe del Ejecutivo.


Cameron expresó su “grave preocupación” por la situación de crisis en el país árabe y las manifestaciones violentas contrarias al régimen del líder egipcio, de acuerdo con este portavoz oficial.


El primer ministro también pidió en otro comunicado conjunto con sus homólogos francés y alemán, Nicolas Sarkozy y Angela Merkel, que se respeten los derechos humanos, en tanto que reconoció el papel moderador desempeñado por Mubarak a lo largo de los años en Oriente Medio. “Ahora le instamos a mostrar la misma moderación para afrontar la situación actual de Egipto”, señalaron los líderes políticos.


Por su lado, el líder opositor iraní Mir Husein Musaví expresó su apoyo a las protestas contra la dictadura de Hosni Mubarak en Egipto y comparó los alzamientos en el norte de África con su fallido reto al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, en junio de 2009.


En declaraciones divulgadas por las páginas web opositoras, el que fuera primer ministro y candidato derrotado en la polémica presidenciales de 2009 mostró su esperanza en que “caigan todos los regímenes opresores”.