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Las fuerzas antimotines tunecinas se enfrentaron el viernes a los manifestantes opuestos al gobierno de transición, el cual había sido no obstante remodelado la víspera por el primer ministro Mohamed Ghanuchi con la esperanza de aplacar las protestas callejeras.


En solo pocas horas, el barrio gubernamental y el centro de Túnez fueron escenario de enfrentamientos, detenciones y persecuciones a los opositores por parte de la Policía. En horas de la mañana se pensaba, de acuerdo a las declaraciones, que la concertación se impondría sobre la pugna.


Todo cambió en la tarde con la evacuación a la fuerza, por la policía antimotines, de la explanada de la Kasba, donde se encuentra la oficina del primer ministro, en el sexto día de ocupación por manifestantes opuestos al gobierno de transición. Al menos cinco personas resultaron heridas el viernes por la tarde en los enfrentamientos entre policías antidisturbios y manifestantes en torno a la plaza de la Kasba.


Una media hora más tarde varios centenares de manifestantes se dirigieron hacia la avenida Habib Burguiba, la cual había recobrado su aspecto ordinario el viernes por primera vez en los últimos días. Almacenes y cafés cerraron rápidamente sus puertas.


La Policía comenzó hacia las 16H30 a lanzar gases lacrimógenos contra los manifestantes, congregados bajo las ventanas de las oficinas del primer ministro, que bombardeaban con piedras, comprobó la AFP.


Los militares presentes en el lugar no intervinieron. Unos 200 policías antimotines, que se encontraban en una arteria que da sobre la Kasba, comenzaron a acercarse a la explanada lanzando al mismo tiempo numerosas granadas lacrimógenas.


En la explanada, sobrevolada por un helicóptero, los policías desmontaron inmediatamente las tiendas utilizadas varias noches consecutivas por los protestatarios para exigir la caída del gobierno de transición y la partida del primer ministro Mohamed Ghanuchi.


Al cabo de tres días de discusiones, Ghanuchi ya cedió en gran parte a la presión cotidiana de miles de manifestantes, cuando formó el jueves un nuevo equipo de transición reestructurado, que recibió el aval de la poderosa Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT).

Demandan salida de Ghanuchi

Cinco de los siete ex ministros del último gobierno de Ben Alí fueron destituidos, en particular los que ocupaban los puestos clave: Defensa, Interior, Relaciones Exteriores, Finanzas.


Pero la permanencia en sus funciones del primer ministro Ghanuchi, último jefe de gobierno del derrocado presidente Zine El Abidine Ben Alí, cargo en el que estuvo durante once años, sigue siendo cuestionada enérgicamente por los sectores más radicales de los contestatarios.


“La mayoría quiere continuar para sacar a Ghanuchi, todo el gobierno tiene que salir, sobre todo Ghanuchi”, afirmó a la AFP Jaled Salhi, un estudiante de 22 años en una escuela de ingenieros en Túnez, que se hallaba entre los 300 manifestantes, en gran parte provincianos que acampaban junto a la sede del Primer ministro.


“El jefe de la UGTT no representa a la base, antes estaba con Ben Alí. Lo que importa es lo que van a decir y hacer las Uniones regionales y sobre todo la Orden de los abogados”, que ejerce una fuerte autoridad moral sobre los manifestantes tunecinos, declaró Jaled Salhi.


Queda pendiente el interrogante sobre qué pasará si el cuestionamiento de la base se mantiene, sobre todo el de las provincias más pobres del interior, que iniciaron la revuelta.


“Los sindicatos, los partidos políticos deben desempeñar su papel para convencerlos de que el primer ministro está allí sólo durante la transición y que después de las elecciones habrá otro”, declaró a la AFP Mouldi Jandoubli, miembro ejecutivo de la UGTT.