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  • AFP

Europa pidió hoy reformas y un diálogo con la oposición al régimen egipcio y abrió un nuevo capítulo en sus lazos con Túnez, presionada para romper con su diplomacia de guante de seda y desempeñar un papel determinante ante las señales de cambio en el mundo árabe.

Criticada por haber hecho durante décadas la vista gorda sobre las carencias democráticas en los países vecinos de la ribera sur del Mediterráneo, la UE dio un paso al frente y urgió al presidente egipcio, Hosni Mubarak, que atienda los llamamientos de su pueblo movilizado en su contra, pero sin exigir su partida.

"Hay que responder de forma urgente" a las aspiraciones de los ciudadanos egipcios "con iniciativas concretas y reales", instó la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, emplazando a Mubarak a entablar un "diálogo serio" con la oposición, al iniciarse una reunión de ministros europeos de Relaciones Exteriores en Bruselas.

"Apoyamos las reivindicaciones legítimas" de los egipcios para "reclamar más libertades y democracia. Es importante que las fuerzas políticas hagan un esfuerzo" para iniciar un proceso que lleve a unas "elecciones libres", abogó por su parte la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.

"Nuestro principal papel es apoyar el proceso de reformas" sin "interferir" en él, insistió la ministra, rechazando que la respuesta de la UE a la rebelión contra el régimen de Mubarak "llegue tarde" o a la zaga con respecto a Estados Unidos, que el domingo ya pidió una transición pacífica" en el país árabe.

"Mea culpa"

Pero algunos de sus colegas entonaron el 'mea culpa', como el luxemburgués Jean Asselborn, que reconoció que Europa se "ha centrado demasiado en el pasado en la política exterior de muchos países árabes, olvidando un poco que hay gente que vive allí, que también quiere la democracia y el derecho de decidir por ellos mismos".

"La Unión Europea (UE) ha estado vacilando a la hora de responder a los acontecimientos que sucedían en los países vecinos", apegada a la creencia errónea de que "statu quo es sinónimo de estabilidad", comentó Rosa Balfour, analista del Centro de Política Europea. "Es hora de poner fin al miedo dominante que existe en Europa a la democracia en el norte de Africa", señaló por su parte Alvaro de Vasconcelos, director del Instituto Europeo de Estudios sobre Seguridad.

El Viejo Continente debe "romper" con la idea de que los llamados "regímenes seculares en el mundo árabe --pese a su corrupción y opresión-- representan un baluarte contra los islamistas radicales", destacó este analista.

Mientras busca una respuesta unitaria a la rebelión en las calles de Egipto contra Mubarak, asentado desde hace 30 años en el poder, la UE decidió congelar los haberes en Europa del ex presidente tunecino, Zine El Abidine Ben Alí, derrocado este mes tras la 'revolución de los jazmines', y de su esposa.

El nuevo ministro tunecino de Relaciones Exteriores, Ahmed Abderrauf Unaïs, es esperado el miércoles en Bruselas para reunirse con Ashton, el mismo día en que la británica tiene previsto encontrarse con su par yemenita, Abu Bakr al-Kurbi, otro foco de tensiones sociales en el mundo árabe.

Problemas de Egipto son serios y complejos

"Los problemas en Egipto son muy serios y complejos no sólo para los egipcios sino para toda la región, la UE y los países vecinos", por lo que "necesitamos una política exhaustiva", resumió el jefe de la diplomacia lusa, Luis Amado.

"Debemos seguir de cerca el proceso de democratización, pero también la estabilidad en toda la región", confirmó el titular alemán, Guido Westerwelle.

Interrogada sobre si la ola de rebelión que se respira en el mundo árabe puede alcanzar Marruecos, Jiménez fue categórica: "La situación es claramente diferente", porque el gobierno inició "hace algunos años un proceso de apertura democrática" que "hace que no haya ningún tipo de riesgo".