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  • AFP

El ejército egipcio consideró hoy "legítimas" las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurrirá a la fuerza contra los manifestantes, un día antes de marchas gigantescas y de huelga general para derribar el régimen del presidente Hosni Mubarak.

Dirigiéndose al "gran pueblo de Egipto", el ejército juzgó "legítimas" sus reivindicaciones y aseguró que "no recurrirá al uso de la fuerza contra el pueblo egipcio", en un comunicado citado por la agencia oficial Mena y la televisión estatal. "La libertad de expresión de forma pacífica está garantizada para todos", afirmó el portavoz del Ejército.

La declaración del Ejército tiene lugar la víspera de "la marcha de un millón" de personas prevista en El Cairo y en Alejandría (norte) para reclamar la caída de Mubarak, quien anunció nombramientos este lunes en un gesto de apertura que no convenció a los manifestantes.

Los Hermanos Musulmanes, el grupo de oposición más influyente de Egipto, llamaron a seguir con las manifestaciones hasta que caiga el régimen de Mubarak y anunciaron "su rechazo total" al nuevo gobierno, en un comunicado publicado en el séptimo día de una rebelión que dejó por lo menos 125 muertos.

Reemplazan a ministro del Interior
La principal novedad del nuevo gabinete es el reemplazo del ministro del Interior, Habib el Adli, denostado por los manifestantes. Pero los participantes en las protestas de El Cairo afirman que sólo se darán por satisfechos cuando renuncie Mubarak y su régimen se derrumbe.

El mandatario, de 82 años, en el poder desde 1981, había pedido el sábado a su nuevo primer ministro, Ahmed Shafiq, promover la democracia mediante el diálogo con la oposición.

Esos gestos, posteriores a la brutal represión y a la instauración del toque de queda dieciséis horas por día (diecisiete a partir de este lunes), no bastaron para menguar las protestas.

Decenas de miles de personas volvieron a concentrarse hoy en la plaza Tahrir del centro de El Cairo, epicentro de la rebelión. Los opositores enarbolaban pancartas con lemas como "Queremos la cabeza de Mubarak" o "Mubarak no te queremos". El lugar estaba rodeado por tanques y los militares controlaban la identidad de quienes querían acercarse, aunque sin impedirles el paso.

Las fuerzas opositoras, nucleadas en una Coalición que incluye desde sectores laicos hasta los Hermanos Musulmanes, pidieron el domingo al ex jefe de la agencia nuclear de la ONU (AIEA) y Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, quien se ofreció a liderar un gobierno de transición, que entable negociaciones con el régimen.

Comunidad internacional se pronuncia

La comunidad internacional sigue con ansiedad los acontecimientos en Egipto, con un papel fundamental en el diálogo entre israelíes y palestinos. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu agitó el lunes el espectro de un régimen al estilo iraní en Egipto en el caso de que "un movimiento islamista organizado tome el control del Estado" aprovechándose del caos.

Estados Unidos, que considera a Egipto uno de sus principales aliados en la región, pidió a Mubarak ir más lejos con los cambios y empezar a pensar en la "transición". La Unión Europea pidió "reformas democráticas sustanciales" que desemboquen en elecciones "libres y justas" en Egipto.

Los bancos y la bolsa egipcios seguían cerrados el lunes, por segunda jornada consecutiva. En las gasolineras faltaba carburante y los cajeros automáticos estaban vacíos.

Los temores de un cierre del canal de Suez, que afectaría el aprovisionamiento energético de los países industrializados, llevaron el precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril.