•   BRUSELAS / AFP  |
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Europa pidió ayer lunes elecciones “libres y justas” en Egipto y se mostró decidida a acompañar el cambio en el país árabe, escenario de una revuelta popular contra el régimen de Hosni Mubarak, si bien no escondió su temor a un posible impacto en la estabilidad de la región.


La UE exhorta a las autoridades egipcias “a emprender una transición ordenada” con un gobierno de unión interino que pueda conducir un “proceso de reformas democráticas”, que lleve a su vez a “elecciones libres y justas”, indicaron sus ministros de Relaciones Exteriores reunidos en Bruselas.


Criticada por haber hecho durante décadas la vista gorda sobre las carencias democráticas en los países vecinos de la ribera sur del Mediterráneo, la UE dio un paso al frente y urgió al presidente Mubarak que atienda los llamamientos de su pueblo movilizado en su contra.


“Hay que responder de forma urgente a las aspiraciones de los ciudadanos egipcios, con iniciativas concretas y reales” instó la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, emplazando a Mubarak a entablar inmediatamente un diálogo serio con la oposición.


Los europeos se abstuvieron no obstante de pedir la partida del presidente, que lleva 30 años aferrado al poder y cuya abdicación reclaman a diario centenares de miles de egipcios que tomaron las calles en un clima de máxima tensión.


“Es el propio pueblo egipcio quien tiene la posibilidad de convertirse en protagonista de su propio cambio. No debemos entrar en este tema (sobre exigir la dimisión de Mubarak, ndlr)”, afirmó por su parte la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.

Israel teme cambios
El papel de la Unión Europea (UE) será “acompañar el proceso de transformación egipcio” y “apoyar las reformas políticas, económicas y sociales”, indicaron los 27 al término de su reunión.


Pero más allá de las consecuencias para Egipto, los europeos están conscientes de que el desenlace de la rebelión puede repercutir en el conjunto del mundo árabe, así como en el conflicto israelí-palestino, en el que Mubarak ha figurado como el principal apoyo árabe de Israel.


El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, agitó ayer lunes el fantasma de un futuro gobierno egipcio basado en el modelo de Irán --enemigo jurado del Estado hebreo--, en alusión a la eventualidad de que los islamitas de los hermanos musulmanes se impongan en El Cairo.


La amenaza de un auge del islamismo es una “preocupación latente” de “muchos” países de la UE, pero “no es lo que debe ocuparnos ahora”, abogó Jiménez, llamando a “no tener miedo a la democracia”.


“Debemos seguir de cerca el proceso de democratización, pero también la estabilidad en toda la región”, defendió más cauto el jefe de la diplomacia alemana, Guido Westerwelle.


Para Álvaro de Vasconcelos, director del Instituto Europeo de Estudios sobre Seguridad, “es hora de poner fin al miedo dominante que existe en Europa a la democracia en el norte de África”.


El Viejo Continente debe “romper” con la idea de que los llamados “regímenes seculares en el mundo árabe --pese a su corrupción y opresión-- representan un baluarte contra los islamitas radicales”, destacó este analista.


“La UE ha estado vacilando a la hora de responder a los acontecimientos que sucedían en los países vecinos”, apegada a la creencia errónea de que “statu quo es sinónimo de estabilidad”, comentó Rosa Balfour, analista del Centro de Política Europea.


Mientras buscaba una respuesta unitaria a la rebelión en las calles de Egipto, la UE decidió al tiempo congelar los haberes en Europa del ex Presidente tunecino y de su esposa, derrocado este mes tras la “revolución de los jazmines”.