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México / EFE

Al menos veintiséis personas fueron asesinadas en las últimas horas en los estados mexicanos de Nuevo León, Tamaulipas y Chihuahua, quince de ellas sicarios al servicio del crimen organizado y entre las once restantes dos menores y el jefe de seguridad de una prisión.
Fuentes oficiales detallaron en varios informes los hechos, sucedidos en una zona del nordeste de México donde se ha concentrado, a comienzos de este año, la ola de violencia que vive el país.
En Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso (Texas, EU), al menos diez personas, entre ellas dos menores de edad, fueron asesinadas la tarde de ayer en tres sucesos distintos.
En el primero, un hombre, un joven de 16 años y una mujer fueron asesinados mientras asaban carne en el patio de una vivienda en el centro de la ciudad, informaron las autoridades municipales.
El trío, aún sin identificar, sucumbió a los más de cien disparos que se realizaron contra ellos, agregaron las mismas fuentes.
Minutos después, a poca distancia de ese lugar, se encontró el cuerpo sin vida de un hombre dentro de un vehículo, informó la misma dependencia, que desconoce si las agresiones están o no relacionadas.
Además, en el sur de la ciudad, considerada la más violenta de México, con 3100 asesinatos el pasado año, murieron dos adultos de 30 a 35 años y un adolescente de 13 años, al ser atacados con armas de fuego en un taller mecánico.
En el nordeste de la urbe fueron asesinados a balazos tres hombres de edades comprendidas entre 20 y 25 años en un negocio de automóviles usados, informó la policía local.
En Monterrey, capital del norteño estado de Nuevo León, el jefe de Seguridad del Penal de Topo Chico, apareció mutilado en el interior de una caja de plástico donde fue encontrado un mensaje del crimen organizado, informó la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI).
Un portavoz de la dependencia precisó que alrededor de las 1.20 horas (7.20 GMT) fue localizado un automóvil que había sido robado, aparcado a poca distancia de la prisión, con una caja y el cadáver de Francisco Martínez Ramírez en su interior.
Pegado a la caja había un mensaje que atribuía a una organización criminal la muerte del funcionario público, quien estaba al frente de una cárcel que ha sufrido varios atentados con explosivos.
Por otra parte, en el estado de Tamaulipas el saldo de víctimas mortales de las últimas horas se elevó a quince personas, todas ellos presuntos sicarios.
Los cadáveres de dos de ellos fueron hallados en el Paseo de Colón de Nuevo Laredo, urbe fronteriza con Laredo (Texas, EU), ambos con el tiro de gracia habitual en acciones del crimen organizado y señas de tortura.