•   MÉXICO / EFE  |
  •  |
  •  |

La periodista mexicana Carmen Aristegui, despedida el pasado fin de semana de la emisora MVS, consideró ayer su salida del aire un “hecho ominoso”, “autoritario, desmedido e inaceptable”, y ofreció a la empresa regresar al aire bajo condición de que resarza públicamente su integridad ética y profesional.


 “Un hecho así sólo es imaginable en las dictaduras que nadie quiere para México: castigar por opinar o por cuestionar a los gobernantes”, dijo Aristegui en un concurrido encuentro con la prensa ante la que leyó un comunicado, sin contestar preguntas.


La empresa mexicana Multivisión (MVS), del empresario Joaquín Vargas, anunció el lunes la decisión de despedir a la periodista, líder de audiencia matutina, por supuestamente “transgredir” el código de ética al divulgar una información que fue considerada como un “rumor”.


 El 4 de febrero pasado, en su programa de radio, Aristegui hizo referencia a una pancarta mostrada por el Partido del Trabajo (PT) en la tribuna de la Cámara de los Diputados que decía:”¿Tú dejarías a un borracho conducir tu auto? No, ¿verdad?, ¿y por qué lo dejas conducir al país?”.


 En sus comentarios la periodista se preguntó si el presidente mexicano, Felipe Calderón, tenía o no problemas de alcoholismo, tras lo cual MVS le pidió que se disculpara públicamente, lo que no sucedió y motivó la salida del aire de la comunicadora.

Señala a oficina de la Presidencia
Al respecto Aristegui dijo que la razón esgrimida por MVS “fue una coartada para tomar una decisión que le imponían” desde la Presidencia.


 La periodista criticó que la Oficina de la Presidencia “de inmediato exigió a los dueños, que no a la periodista, una respuesta pública, inmediata, por la tremenda osadía”.


 Reconoció que el cuestionamiento era “duro pero de ningún modo injurioso o difamatorio. Tampoco se transgredía en ningún punto el código de ética que ha sido aludido”, agregó.


 Aristegui recordó que no es la primera vez que un mandatario de un país debe hacer frente a críticas y señalamientos, como lo hicieron en su día Bill Clinton, por un escándalo sexual, la brasileña Dilma Rouseff, sobre su salud, y recientemente Silvio Berlusconi, sobre sus supuestas relaciones sexuales con menores de edad.


 “¿Por qué en México los empresarios de los medios pueden ser sometidos a presiones indebidas para que silencien a los comunicadores? ¿Por qué la sociedad mexicana se tiene que conformar con una sola visión de las cosas?”, se preguntó Aristegui.