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  • AFP

El presidente egipcio Hosni Mubarak, anunció hoy en un discurso a la nación que delega poderes al vicepresidente Omar Suleimán, pero se abstuvo de renunciar al cargo como lo exige una rebelión popular.

"Soy consciente del peligro que representa esta encrucijada (...) y eso nos impone hacer pasar primero los intereses superiores de la nación", afirmó el mandatario de 82 años, en el poder desde 1981.

"He decidido delegar poderes al vicepresidente, conforme a la Constitución", agregó.

Cientos de miles de personas en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo estallaron en un rugido de "¡Vete, vete!" en cuanto se supo que el presidente delega poderes pero sin renunciar al cargo, comprobó una periodista en el lugar.

Mostrando su decepción y su ira, la multitud que desde hacía horas abarrotaba el epicentro de la protesta en espera del discurso de Mubarak explotó en violentos gritos de "¡Vete, vete!" y "Te vamos a enterrar bajo tierra".

El aire se impregnaba de agresividad en la plaza Tahrir y empezaron a oírse llamamientos entre la multitud a dirigirse al palacio presidencial y sacar a Mubarak de allí por la fuerza, haciendo temer una escalada de la violencia.

Mubarak afirmó que participará en la transición política hasta las elecciones presidenciales de septiembre, aunque anunció que delegará poderes al vicepresidente Omar Suleimán, sin precisar cuáles.

Dijo asimismo que está determinado a vivir y morir en Egipto, desalentando a los que esperaban que se exiliase en el extranjero dejando vía libre a las reformas democráticas.