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  • AFP

Cientos de miles de manifestantes volvieron hoy a la plaza Tahrir de El Cairo para festejar la caída hace una semana del presidente Hosni Mubarak y mantener la presión sobre el ejército para que libere a los detenidos y garantice verdaderas reformas democráticas.

Una inmensa multitud que agitaba banderas egipcias se concentró en un ambiente festivo en la Plaza Tahrir, epicentro de la revuelta popular que forzó a Mubarak a poner fin a tres décadas en el poder.

Eran cientos de miles, según los periodistas. "Es una fiesta, estamos muy contentos, Mubarak se fue. Creo que vamos a volver todas las semanas, todos los viernes", declaró Naser Mohamed, de 50 años.

Antes de la oración, un influyente teólogo de origen egipcio y basado en Qatar, Yusef al Qardaui, llamó a los líderes árabes a oír las voces de sus pueblos.

"No detengan la historia"
"Me dirijo a los dirigentes árabes: no detengan la Historia", lanzó. "Mi mensaje a los dirigentes árabes es que no se lancen en discursos vacíos, sino que entablen con sus pueblos un diálogo constructivo".

Después de las revueltas en Túnez y en Egipto, una oleada de protesta popular afecta actualmente a Libia, Yemen, Bahréin e Irak.

En El Cairo, la Plaza Tahrir estaba rodeada por tanques del ejército y un cordón militar verificaba la identidad de los manifestantes en los diferentes puntos de acceso a la misma. Miembros de los comités populares compuestos por manifestantes se ocupaban también de los controles.

Pero el ejército también participaba a la fiesta, con una orquesta militar en uniforme que tocaba aires patrióticos ante una multitud feliz.

"Mubarak, te amamos"
A unos kilómetros de allí, varios centenares de personas se congregaron para expresar su afecto por el ex dirigente. "El pueblo quiere honrar al presidente", gritaron los manifestantes, que mostraban retratos del ex jefe de Estado y agitaban banderas egipcias. "Mubarak, te amamos. No te olvidaremos nunca", era otra de las consignas que se oían.

Mubarak dejó el poder el 11 de febrero después de 18 días de una revuelta que dejó al menos 365 muertos, según un balance oficial. Cedió el poder al ejército, que suspendió la Constitución a la vez que se comprometió a preparar la transición hacia un poder civil electo en un plazo de seis meses

La "coalición de los jóvenes de la revolución", un grupo de militantes prodemocráticos que participaron en el desencadenamiento de la revuelta el 25 de enero, pidió que la manifestación del viernes sea la ocasión "de recordar a los mártires de la libertad, de la dignidad y de la justicia".

Piden liberación de los detenidos

En un mensaje en Facebook, la coalición también reclamó "la liberación inmediata de todos los detenidos" durante las manifestaciones y el remplazo del actual gobierno, formado poco antes de la caída de Mubarak y encargado por el ejército de gestionar los asuntos corrientes.

Según Gamal Eid, un abogado de la Red Árabe para la información sobre los derechos humanos, "cientos de personas están detenidas" y algunas de ellas por el ejército. "Si las personas detenidos no son liberadas, sin hablar de prisioneros políticos más antiguos, esto demostraría que el ejército no es sincero en sus promesas de reformas políticas", declaró a la AFP Mohamed Waked, uno de los organizadores de la manifestación.

Amnestía Internacional y Human Rights Watch han recogido testimonios de manifestantes torturados por militares durante la revuelta. El ejército, pese a haber sido un pilar del régimen Mubarak, sigue siendo popular en Egipto.