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  • AFP

Las condenas por la masacre de manifestantes en Libia se multiplicaban hoy, aunque la televisión oficial las desmintió después que el coronel Muamar Kadhafi reapareciera, con tono desafiante, por primera vez desde el inicio de la rebelión que amenaza a su régimen.

Los medios oficiales lanzaron esa contraofensiva ante las críticas de la comunidad internacional e incluso de numerosos jerarcas y diplomáticos libios que renunciaron a sus cargos para denunciar la brutal represión de la rebelión, que se hizo con el control de varias ciudades.

El Consejo de Seguridad de la ONU celebrará en Nueva York una reunión de emergencia para discutir la situación en Libia, a iniciativa precisamente de diplomáticos dimitentes.

Crímenes contra la humanidad
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, advirtió a las autoridades libias que "los ataques sistemáticos contra la población civil podrían considerarse crímenes contra la humanidad".

También se reunirá en El Cairo la Liga Arabe, cuyo secretario general, el egipcio Amr Musa, manifestó su "extrema inquietud" por la represión.

La Organización de la Conferencia Islámica (OCI) denunció "una catástrofe humana contraria a los valores del islam".

Las condenas procedieron de los países más diversos y opuestos entre sí, desde Estados Unidos -que reclamó "el cese del baño de sangre inaceptable"- a Irán, que denunció la "masacre de inocentes". Brasil consideró "inaceptable" el uso de la violencia contra manifestantes.

La televisión libia tachó  todas esas denuncias de "mentiras". "Dicen que hay masacres en varias ciudades, pueblos y barrios en Libia. Debemos luchar contra estos rumores y mentiras que forman parte de una guerra psicológica", afirmó la televisión Al Jamahiriya 2. Esas informaciones "van dirigidas a destruir vuestra moral, vuestra estabilidad y vuestras riquezas", agregó la proclama.

Denuncian "masacres"
Testigos denunciaron "masacres" en algunos barrios de Trípoli poco después de que la televisión oficial anunciase el lunes que las fuerzas de seguridad asaltaban "los nidos de saboteadores".

El coronel Kadhafi, de 68 años, en el poder desde hace 42, hizo una breve aparición la noche del lunes en la televisión estatal libia, "en directo", según el informe, y atacó a los medios occidentales por haber dicho que había huido a Venezuela. "Voy a ver a los jóvenes a la plaza Verde. Solo para demostrar que estoy en Trípoli y no en Venezuela y desmentir a las televisiones, esas perras", dijo Kadhafi disponiéndose a subir a un coche y protegiéndose de la lluvia con un paraguas, delante de su residencia-cuartel de Bab Al Aziziya.

Pese a su breve aparición televisiva de 22 segundos, el poder de Kadhafi se tambalea: la rebelión se extendió el domingo a la capital y las deserciones se multiplicaron, incluyendo las de pilotos que se negaron a bombardear a los manifestantes.

Residentes en Trípoli denunciaron una "masacre" en los barrios de Tayura y Fashlum. En este último barrio, los vecinos denunciaron la llegada en helicópteros de mercenarios africanos que abrieron fuego indiscriminadamente contra la población.

Más de 400 muertos
Antes de los enfrentamientos del lunes, organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos evaluaban entre 200 y 400 el número de víctimas de la sublevación iniciada el 15 de febrero. "Esto es el fin del régimen. Nunca hemos visto algo así. Rezamos para que se acabe pronto", sostuvo por teléfono un residente de Trípoli.

Un latinoamericano que vive en Gargaresh, un barrio de Trípoli algo alejado del centro, refirió haber oído "tiros toda la noche" del domingo al lunes.

Unos mil obreros de la construcción chinos tuvieron que abandonar sus puestos de trabajo, al ser atacados por hombres armados que saquearon el lugar, informaron medios chinos.

Numerosos diplomáticos libios en el exterior renunciaron a sus cargos para expresar su reprobación por la represión.

Acusan a Kadhafi de declarar guerra
El número dos de la misión libia ante la ONU, Ibrahim Dabashi, acusó a Kadhafi de haber "declarado la guerra" a su propio pueblo y de estar cometiendo un "genocidio". Según reportes de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), los manifestantes controlaban varias ciudades, entre ellas Benghazi (la segunda del país), Syrta y Tobruk (todas en el este), así como Misrata, Joms, Tarhuná, Zenten, Al Zawiya y Zuara, cerca de la capital.

Pero Kadhafi parece dispuesto a jugárselo todo. "Esto no es Túnez ni Egipto", dijo el lunes su hijo Saif al Islam, en referencia a las revoluciones que en esos dos países provocaron la caída de otros longevos regímenes autoritarios.

Entretanto, la situación en Libia hizo subir el precio del barril de petróleo Brent del Mar del Norte a 108 dólares.

Una de los pocos apoyos internacionales a Kadhafi provino del presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien aseguró que el líder libio "está librando una gran batalla" y que busca "dialogar, pero defendiendo la integridad de la nación".