•   LA HABANA / AFP  |
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El presidente cubano Raúl Castro, prolongó el plazo de cierre de 500,000 empleos estatales fijado para marzo, y aseguró que la aplicación de los cambios tomará “no menos de un quinquenio”, una moderación de la velocidad del tren de las reformas, cuyas vías aún no están listas.


“La actualización de nuestro modelo no es tarea de un día, ni siquiera de un año, y por su complejidad demandará no menos de un quinquenio desplegar su implementación”, dijo Raúl Castro a la cúpula del Gobierno, citado ayer martes por el diario oficial Granma.


Las reformas impulsadas por el gobernante incluían el cierre de 500,000 empleos estatales hasta marzo; una apertura del trabajo privado, cooperativo y a la pequeña y mediana empresa, para acoger a esos trabajadores desplazados, así como la autonomía a las empresas estatales, todo ello en busca de mayor eficiencia, menor paternalismo y centralización estatal.


“En esta actividad estratégica no debe dejarse espacio al apresuramiento y la improvisación”, porque “la mayor amenaza a la Revolución reside precisamente en los errores que podamos cometer”, alertó el gobernante de 79 años.
Raúl Castro orientó “ajustar el cronograma” de los 500,000 despidos, fijado inicialmente hasta marzo, pues “una tarea de esta magnitud que afecta de un modo u otro a tantos ciudadanos, no puede enmarcarse en plazos inflexibles”.

País no está preparado
“Conozco varias personas que han quedado disponibles (denominación oficial de los desplazados) y no encuentran dónde trabajar, el escenario no está listo para aplicar las medidas”, dijo a la AFP Felipe Zambrano, 57 años, empleado de una cadena hotelera estatal.


Según explicó el viceministro del Trabajo José Barreiro a la AFP, los ‘disponibles’ serían absorbidos por otros organismos estatales -como la agricultura y la construcción- que aún requieren mano de obra, el trabajo privado y “otras formas de gestión no estatales”.


Es decir, que se contempla el paso de varias actividades, fundamentalmente en los servicios, de manos del Estado a cooperativas como ya se experimentó en barberías y peluquerías.


“Hace tiempo habíamos advertido que las condiciones no se habían creado para hacer este proceso tan grande, o sea que tampoco se puede desestimar la posibilidad de que se apliquen correcciones”, dijo a la AFP el economista disidente Oscar Espinosa Chepe.


Chepe considera que debe “flexibilizarse” más la apertura al trabajo privado y a los impuestos, pues en las condiciones actuales “frenan” el desarrollo de ese sector.


El propio Raúl Castro reconoció que el avance de ese proceso de desplazamiento laboral “dependerá de nuestra capacidad para crear las condiciones organizativas y legales que garanticen su éxito”.


En diciembre, el presidente de la Comisión de Asuntos Legislativos del Parlamento, José Toledo, dijo que las reformas requieren “una amplia actividad legislativa”, que requerirá “crear nuevas normas, más que modificar lo vigente”, y entre ellas citó una ley que regule las cooperativas urbanas.


Las proyecciones de las reformas están contenidas en 291 “lineamientos” que los cubanos discutieron durante tres meses en reuniones obreras, centros estudiantiles o asambleas vecinales, las cuales debe sancionar el VI Congreso del gobernante Partido Comunista (PCC, único) en abril.


Según Granma, hasta el 7 de febrero se celebraron 127,113 asambleas, en las que participaron siete millones de personas, las cuales realizaron 2.3 millones de intervenciones que se resumen en más de 600,000 propuestas de “supresiones, adiciones, modificaciones, dudas y preocupaciones”.


En un reciente artículo, el economista Rafael Betancourt dijo que los lineamientos abordan de forma “acrítica”, algunos problemas internos, como la centralización de la economía, implantada en 2003, lo que frenó “las muchas y variadas iniciativas de autogestión” adoptadas en los años 90, “que ahora se intentan revivir”.